miércoles. 29.06.2022

Novecientos kilómetros con caballo: el Camino de Santiago de unos vascos junto a su "trotón" de carreras Tito Roche

José María Atorrasagasti y Karmele Morán, jubilados y amigos, se han aventurado a realizar el camino sanabrés desde Cordóba con charret y equino

Ayer descansaron en Los Pelambres de Zamora y hoy en Granja de Moreruela

José María y Karmele en la carreta con el caballo
José María y Karmele en la carreta con el caballo

Arribaron ayer a Zamora y fue uno de los momentos más fotografiados por los paseantes que se encontraban disfrutando de las agradables temperaturas en la zona de Los Pelambres. Hoy, descansan en la localidad de Granja de Moreruela y el foco de las cámaras les sigue persiguiendo. "¡Si nos hubieran dado una cerveza por cada foto!...", dicen entre risas.

Ellos son una pareja de jubilados, amigos de toda la vida, que han emprendido el Camino de Santiago con charret y caballo. Los dos son vascos, el José María, de apellido casi impronunciable, Atorrasagasti, de 72 años, y ella Karmele Morán, una mujer vitalista que no se amilanó ante la propuesta de recorrer en carreta el camino sanabrés hasta llegar a Santiago de Compostela. 

José María y su caballo en Los Pelambres
José María y su caballo en Los Pelambres

Un recorrido de 900 kilómetros desde Hinojosa del Duque, en el Valle de Los Pedroches, en Córdoba, en compañía de un trotón de carreras de nombre Tito Roche, de 15 años, que tira del charret aún con brío a pesar de su edad. "Creo que es consciente, como yo, que puede ser su última aventura", comenta Atorrasagasti.

Aunque el charret dificulta su recorrido por caminos empedrados, ambos aseguran que está siendo una experiencia especial. Comenzaron su etapa por el camino mozárabe, de su pueblo cordobés a Mérida, para después continuar por el sanabrés, hasta descansar en Granja de Moreruela antes de partir hacia Tábara, a primeras horas de la mañana del jueves.

Mientras Karmele duerme en los albergues, José María, con dificultades para conciliar el sueño toda la noche, prefiere levantar su tienda de campaña, que el llama su "chalet particular", junto a su caballo, en cualquier zona verde cercana a un arroyo, donde el equino bebe y come. "Aunque le doy algo de pienso, sobre todo se alimenta de verde, y ¡bien que se le nota!", bromea este vasco. Cuenta que el trotón de carreras que cambió hace 12 años por otros tres equinos de su propiedad, ya no tiene la misma panza que lucía cuando inicio el camino en Hinojosa del Duque. "Está listo para la operación bikini", comenta con una carcajada.

Y es que tanto el recorrido como el descanso depende de ese caballo "quinceañero" que trota una media de 30 kilómetros al día, a pesar de los rigores del calor veraniego que se ha adelantado en la provincia de Zamora. La próxima parada será Tábara, donde, a buen seguro, los dos amigos y "Tito Roche", seguirán acaparando flashes.

 

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