jueves. 18.08.2022

Día 8 Mi familia ucraniana está en mi casa, este sábado se unirán a la suya en Figueres

Después de un viaje agotador aunque una de las mejores experiencias humanas de mi vida, las mujeres que me han ocupado el 95% de mi tiempo en estos últimos días volverán a viajar para intentar mantener en Figueres junto a una prima de una de ellas una nueva vida a la espera de su vuelta a Kiev.
Familia ucraniana en Zamora
familia ucraniana

Olga una de las mujeres que ha llegado viuda no por la guerra sino porque su pareja murió de cáncer hace 5 años, es el alma máter de este grupo de ucranianas que recogimos con la ONG Acción Norte en Cracovia el domingo 13.

Ella es la que mas ha conectado conmigo y hablamos del grupo y me cuenta en nuestro ucraniano-zamorano-inglés cuales han sido parte de las historias de todas. Ninguna nació en Kiev capital todas ellas son mujeres y familias que emigraron a la gran ciudad para trabajar como responsables de empresas en algún caso y en otros como financieras o como asesoras de productos, trabajadoras normales con trabajos normales en una ciudad normal, eso si en el este europeo. Todas ellas, Mami Sasha, junto con sus dos hijas, Mami Svetlana con la pequeña Harinna que es un torbellino de cariño y de besos y flores hacia todos, eso si, una vez cogida la confianza ya que la timidez y la educación es lo primero que salta la vista, y también la adolescente del grupo hija de mami Sasha donde su mirada dice todo, ellas componen el grupo que me he quedado en casa ante la opción de descanso de tanto viaje y tanto ajetreo, mejor en casa que un hotel.

Ellas quisieron quedarse un día más con nosotros para así poder lavar su ropa, poder dormir en una casa independiente y hacer lo que podrían hacer como si no hubiera una situación de guerra en sus vidas. Eso para este que escribe es un regalo, porque verlas sonreír es el mejor de los premios y obsequios que pueden hacerle a un miembro de esta ONG que cambió mi vida hace años cuando conocí a mi ahora hermano pequeño Javier Bodego y a mi hermana pequeña Jenny su mujer. Un abrazo de los "apretaos" en situación dura dice todo entre nosotros, fluyen lágrimas, pero ya solo quedan estas mujeres del primer contingente en llegar a su destino "final", Figueres en Cataluña. Allí vivirán con Susana la prima de Olga que les ha brindado la acogida familiar que todos desearíamos no utilizar en ningún caso, pero su estar "a salvo y en familia" es lo que apremia.

Ellas me cuentan decenas de historias sobre la guerra. Sus maridos y padres se han quedado en Kiev para combatir al ejército ruso, ellas saben que el riesgo de enviudar es grande y las niñas controlan perfectamente la situación, quizá Harinna no tanto porque tiene solo 3 años, eso si, también está claro que echa de menos a su padre me ha llamado papa Paco un par de veces y eso te crea un nudo en la garganta tremendo. Son totalmente autosuficientes y trabajaban todas en Kiev, una ciudad de más de 3 millones de habitantes. Es el mismos número que ahora ha salido de un país en guerra que vimos y sentimos como nuestro, ya que aunque en la frontera no nos adentramos mucho el ambiente bélico estaba más que claro y al menos nuestra ayuda la descargamos a mano en zona ucraniana, quizá alguien pueda identificar sus paquetes en esta instantánea.

Sus caras denotan el cansancio y sobre todo la preocupación de tener a sus familiares en un constante peligro de muerte, por culpa de un mutante asesino llamado Putin, un hombre por llamarlo de alguna manera que no parará hasta conseguir el objetivo megalómano de entrar en la historia del mundo, eso si, lo hará como un genocida y un dictador usurpador de territorios ajenos, con sueños de repetir una URSS que gracias a la perestroika se abrió al mundo de la democracia y la libertad, aunque no nos engañemos, en Rusia no la hay, no la habido y difícilmente la habrá.

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Almacén Ucrania

Las madres protegen a sus hijas como gallinas bajo sus alas esperando un halo de esperanza para poder volver a reconstruir sus casas y sus vidas. "Las noches eran muy duras Paco, me dicen, abajo en los sótanos, en los refugios mientras sonaban sirenas y oían las bombas a escasos metros de sus torres de vida, sus casas en pisos en el centro y en el extrarradio de Kiev. Ahora todo aquello sufre mucho más los avatares de esta guerra cainita y los combates son diarios. Las mascotas también han sufrido y en el grupo de los 35 de Cracovia hemos tenido a 3 perros, nosotros tenemos a Zeus un simpático animal que viaja de la mano de su dueña Olga, una persona con un corazón enorme y una capacidad de adaptación envidiable. "Mi zona de confort" se rompió hace años cuando murió mi pareja, y ahora con la guerra todo es mucho más doloroso, queremos a nuestro pueblo a nuestros soldados y queremos volver a llevar nuestras vidas como antes". Dice entre sollozos esta mujer de 34 años que viaja con su familia y la protege de todo lo que pueda hacerles daño. La salida desde Kiev fue dolorosa, ellas saben que va a ser complicado volver y que si vuelven, todo será diferente.

Lo triste de esto es que antes Ucrania y Rusia eran hermanas, en lengua, comparten muchas cosas, además de orígenes, tienen mucho en común aunque son independientes y soberanos. Putin equivoca su política y su ansia de poder es ilimitado, piensen que cualquiera podría ser una de estas mujeres ya que un megalómano como este no tiene fin.

En clave de cercanía y observación, ellas comen poco, ahora quizá también porque la guerra les ha cerrado los estómagos de manera lógica, son especialmente educadas, y el "spasiva" o el "dyakuyu" (gracias) está siempre en sus bocas.

Quizá no tenga tiempo de explicar tantas sensaciones juntas en un solo artículo de esperanza para este pueblo que ya es mi pueblo también, porque recuerden que somos una ONG ACCIÓN NORTE de pueblo y defendemos y ayudamos a los pueblos y a las personas que los pueblan. 

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Atardecer

 

Día 8 Mi familia ucraniana está en mi casa, este sábado se unirán a la suya en Figueres
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