Según la representación de los trabajadores, el 30 de abril de 2025 la empresa comunicó a la plantilla su intención de solicitar el concurso de acreedores, lo que supuso el cierre del hotel y el inicio de una situación de impago salarial que se prolonga desde entonces.
Ante la falta de abono de las nóminas, se articuló un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) por un periodo de cuatro meses, con el objetivo de frenar la acumulación de deuda salarial. Esta medida permitió a los trabajadores percibir la prestación por desempleo, aunque siempre a cuenta del periodo cotizado por cada empleado hasta ese momento.
La plantilla subraya que dicha prestación no compensó la situación económica derivada del impago de salarios, sino que supuso una merma de los derechos acumulados por desempleo, sin resolver el problema de fondo.
Una vez agotado el ERTE y teniendo en cuenta que el Fondo de Garantía Salarial (FOGASA) solo cubre un máximo de 120 días de salario, la administración concursal promovió un expediente de regulación de empleo definitivo para la extinción de los contratos laborales, con el fin de evitar que siguiera aumentando una deuda que, en el peor de los casos, no estaría cubierta por el Fondo.
Este expediente recibió el visto bueno de la autoridad laboral el 19 de diciembre, quedando pendiente únicamente la correspondiente resolución judicial. Sin embargo, el 26 de diciembre de 2025, la administración concursal solicitó la suspensión del expediente tras la aparición de una oferta de compra del centro de trabajo, que no llegó a materializarse al no haberse abonado la fianza exigida.
A pesar de ello, el Juzgado dictó una providencia acordando la suspensión del plazo para resolver definitivamente la extinción de los contratos, condicionando la medida a que el administrador concursal informara sobre la oferta en el plazo de un mes.
Los trabajadores denuncian que esta decisión supone una nueva dilación que prolonga la situación de impago y la consiguiente acumulación de deuda, manteniendo a la plantilla en un escenario de incertidumbre total.
Desde la representación laboral se advierte de que los empleados del Hotel El Convento de Coreses se encuentran en una situación insostenible, tanto en el plano económico como en el personal y familiar, al carecer de ingresos para afrontar las necesidades básicas de sus hogares.
Asimismo, critican que se les obligue a mantener la disponibilidad laboral como si fueran un activo más de la empresa, con el objetivo de hacer más atractiva una posible venta, mientras son los propios trabajadores quienes, mes a mes, financian esa situación con salarios impagados, sin que se tenga en cuenta la delicada realidad que atraviesan sus familias.