domingo. 25.09.2022

Zamora relata el caos en Kiev ante el peligro a un asedio ruso: “Hay miedo, pero no quieren irse de allí”

Las familias ucranianas asentadas en la capital zamorana viven con angustia estas últimas horas en las que las posiciones del ejército ruso intentar sitiar la capital, que se enfrenta a un grave problema de desabastecimiento

Manifestación por Ucrania (10)
Manifestación por Ucrania (10)

La familia de Olena Anichkina, la voz del pueblo ucraniano en Zamora, vive con angustia desde el pasado 24 de febrero, con los ojos puestos en su país y el corazón en la capital, donde su madre y su primogénita resisten a los ataques del ejército y la aviación rusa.

Ante el peligro de un asedio, la población se ha echado a la calle –entre el miedo y la desesperación- para tratar de hacer acopio de productos básicos que le permitan resistir durante, al menos dos semanas. Mientras continúan los ataques sobre posiciones civiles, los ucranianos se juegan la vida para hacerse con algunos de los pocos alimentos que aún reposan en las estanterías y almacenes de los supermercados.

En poco más de dos semanas, Kiev ha abandonado su habitual bullicio por el más absoluto silencio, únicamente roto por las sirenas antiaéreas y el aviso del toque de queda, unido a los sonidos de las bombas, cada vez más ensordecedoras pero a las que tristemente ya se han hecho los ciudadanos.

Situación en Kiev. Fotografía: CEDIDA por Olena Anichkina
Situación en Kiev. Fotografía: CEDIDA por Olena Anichkina

En medio de todo el caos, Anichkina Anastasia, de 22 años, y su abuela, de 72, se resisten a abandonar Kiev. Las vías de salida para dejar atrás la capital no son seguras, pero tampoco piensan en esa alternativa. Mantiene el contacto diario con su madre, que sigue afligida la evolución de la guerra y la situación de su familia al este de Europa: “Todos se quedan y se mantienen unidos en Kiev. No quieren irse y abandonar el que consideran es su hogar”, asegura.

Mientras tanto, Anichkina Anastasia ayuda en las tareas de voluntariado en la ciudad, especialmente buscando medicinas y abasteciendo a quienes los necesitan. Los medicamentos escasean y es complicado abastecerse de productos tan básicos como vendas, alcohol o agua oxigenada. “Ahora en Kiev este es el principal problema. ¡No hay suficientes medicamentos!”, nos traslada Olena.

Situación en Kiev. Fotografía: CEDIDA por Olena Anichkina
Situación en Kiev. Fotografía: CEDIDA por Olena Anichkina

La situación no es mejor en los supermercados y puntos de venta de alimentación. Los productos frescos brillan por su ausencia y la oferta a día de hoy se reduce prácticamente a productos enlatados. Los supermercados operan fuera de línea por turnos para tratar de dar cobertura a la creciente demandad de una población que continúa resistiendo y a la que parece no flaquearle las fuerzas. Olena es el fiel reflejo de lo que está viviendo su familia a 3.623 kilómetros de distancia: “La situación es dura, pero resistiremos y ganaremos”.

Situación en Kiev. Fotografía: CEDIDA por Olena Anichkina
Situación en Kiev. Fotografía: CEDIDA por Olena Anichkina

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