Este 14 de febrero se cumplen tres décadas del asesinato del jurista, historiador y escritor valenciano Francisco Tomás y Valiente, quien fuera Presidente del Tribunal Constitucional entre 1986 y 1992, víctima de la banda terrorista ETA en 1996. La Unión del Pueblo Leonés (UPL) ha recordado la fecha en sus redes sociales, lamentando que la violencia acabara con la vida de este destacado intelectual.
En un comunicado, UPL subraya que recordar este asesinato no solo rememora el pasado, sino que sirve de advertencia sobre la importancia de rechazar la violencia en la política y la sociedad. Los leonesistas alertan sobre la creciente polarización, los mensajes incendiarios y el acoso a periodistas o analistas políticos, citando incluso declaraciones recientes de un diputado nacional de VOX sobre el uso de violencia contra medios de comunicación. UPL considera estas actitudes extremadamente graves y contrarias a la Constitución, que garantiza la libertad de expresión y pluralidad de ideas.
Por ello, el partido regionalista reivindica el legado de Tomás y Valiente, defendiendo el respeto a todos los derechos constitucionales y señalando que la diversidad de opiniones es una riqueza para avanzar colectivamente. UPL insiste en que la política debe hacerse desde el debate sosegado y respetuoso, evitando la crispación, la imposición y la intolerancia que provocaron dolor y muerte en épocas de terrorismo y dictadura.
El legado leonesista de Tomás y Valiente
Además de su trayectoria jurídica, Francisco Tomás y Valiente dejó constancia de su visión histórica en el prólogo del libro El antiguo Reino de León de Anselmo Carretero, donde afirmaba que la integración de León en la Comunidad de Castilla y León pudo ser un error, señalando factores históricos, políticos y electorales que influyeron en la decisión. UPL pone en valor estas palabras como parte de su legado regionalista.
Hoy, 30 años después de su muerte, el Campus Miguel de Unamuno de la Universidad de Salamanca conserva un Paseo Francisco Tomás y Valiente, que rinde homenaje a su figura y permite que su memoria siga viva entre estudiantes y visitantes, recordando la vida que la barbarie le arrebató.