lunes. 27.06.2022

Amador Peñín: el judoca zamorano que desfiló ante Franco en el Bernabéu y que hoy atesora 6.000 piezas antiguas en su Casa-Museo

Este vecino de Granja de Moreruela atesora en su hogar, una vivienda con más de 150 años, una colección de todo tipo de artículos desde motos y bicicletas hasta relojes, teléfonos, aperos de labranza, cámaras fotográficas y televisiones
Amador Peñín en su Casa-Museo de las Antigüedades
Amador Peñín en su Casa-Museo de las Antigüedades

Si un director artístico de cine buscara cualquier objeto o mobiliario desde los años 40 hasta nuestros días para aderezo de una película, lo encontraría sin duda en casa de Amador Peñín, vecino de Granja de Moreruela aunque residente en Valladolid.

Calcula que atesora cerca de 6.000 piezas, pequeñas y grandes, en ese espacio que ha llamado Casa-Museo de Antigüedades, una vivienda con 150 años de antigüedad que rehabilitó como hogar y que comparte con esos artículos que forman parte de la historia de la España del último siglo. Treinta y cinco años de coleccionismo en los que nunca ha vendido nada, aunque en ocasiones la tentación en forma de billetes no se lo ha puesto fácil. "Lo tengo claro, como mucho he hecho algún trueque, pero pedir dinero, nunca", subraya.

Amador Peñín comenzó a compilar objetos en la misma época en la que abrió un gimnasio en Valladolid. Comentaba a sus clientes que tenía una bodega en Cabezón de Pisuerga y fueron ellos los que comenzaron a traerle artículos para adornarla. "Y así comencé a comprar, aunque en aquellos años te regalaban muchas cosas y tiraban otras", señala. Recuerda que entonces se quemaban los trillos, hoy tan apreciados como adorno, e insiste en que no lleva el recuento del dinero que ha invertido en sus "artilugios", la mayoría comprados en rastrillos de Valladolid, aunque también ha reunido este museo gracias a la colaboración de amigos y vecinos de Granja de Moreruela.

Todos los artículos esconden una historia que él cuenta a todos lo que llaman a su casa, pero además todo funciona porque Peñín es también un "manitas". "Todo lo voy arreglando, desde las bicicletas hasta las motos, los tocadiscos o los relojes", cuenta. De hecho, una moto de los años 50 de la casa italiana Guzzi es su pieza más valiosa económicamente. "Lleva las marchas en el depósito", desvela este granjeño.

Confiesa que "todo le gusta" y que nunca busca "nada en especial", pero reconoce que "me llevaría un disgusto si desapareciera cualquier pieza de las que tengo" repartidas por un casa que ocupa unos 700 metros cuadrados. "Y para que todo luciera en condiciones necesitaría tres veces más de espacio", apunta, y por eso, ahora se centra en buscar "cosas pequeñas" como vasos de chupitos o maquetas de barcos rotas que  repara con infinita paciencia.

Calcula que ha reunido 300 mecheros, 60 radios, un centenar de gafas viejas, más de 600 relojes despertadores, cientos de cámaras fotográficas de todos tipos y tamaños y de teléfonos que cuentan la historia de la telecomunicación a lo largo del siglo XX, desde los más antiguos que existieron hasta el móvil, pasando por los clásicos modelos de rueda de Telefónica, el "góndola" en diferentes colores o los primeros portátiles, además de televisiones, carteras de cuero, acordeones, hornillos, máquinas de coser, guitarras, una variedad de cencerros de todos los tamaños, piedras de molino, coches de hojalata, abanicos, máquinas de escribir (la más antigua una Daewoo", básculas (de cocina, romanas, de personas), cestas de mimbre, sillas de montar, máquinas antiguas para afilar cuchillos, muñecas, aperos de labranza o un muestrario para el "Guinness" de latas de cola-cao y galletas que cuelgan del techo de una de las estancias.

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Exhibe orgulloso una heladera de madera que le regaló un familiar del pueblo, ya fallecido, Domingo Peñín, una pieza que el mismo reparó y que "te hace un helado en 15 minutos", asegura. También le gusta presumir de tener colgada en la pared de su Casa-Museo la bicicleta más antigua de Granja de Moreruela.

Pero en este extenso museo también hay inventos, como la guitarra que creó con la parte de un lavadero y, en el patio, un gimnasio que ha creado con las máquinas antiguas del negocio que ahora regenta su hijo en Valladolid.

Heladera de madera
Heladera de madera
Guitarra fabricada con un lavadero
Guitarra fabricada con un lavadero

Recuerda con tristeza que hace años le robaron todo lo que atesoraba en la bodega que posee en Cabezón de Pisuerga, donde guardaba sus dos "bienes" más preciados: la dulzaina más antigua que había en Valladolid y un aparato de radio que "heredé de mi madre".

Su propia historia podría recogerse en un museo de la historia de España. Amador Peñín fue cinturón negro de judo, el entrenador más joven de Castilla y León en sacar el título en Halterofilia, allá por el año 65, sellado con el águila de aquella España cuyo destino estaba en manos de un dictador, y maestro de Culturismo

Participó en 11 campeonatos de España y desfiló ante Francisco Franco y su esposa, Carmen Polo, durante los Juegos de Educación y Descanso, una especie de Olimpiadas nacionales. Como medallista en Valladolid, le tocó irse a Madrid para competir a nivel nacional con los mejores judocas del país y desfiló ante el dictador nada menos que en el estadio Santiago Bernabéu, entonces una pista de tierra que recorrió para "lucir" la pancarta correspondiente a la disciplina de Judo.

Dos vecinos de Granja de Moreruela en el "gimnasio" de la Casa Museo
Dos vecinos de Granja de Moreruela en el "gimnasio" de la Casa Museo

Hoy, con 70 años, este coleccionista sigue practicando deporte: musculación en su particular gimnasio de su Casa-Museo y a los pedales de su moderna bicicleta, con la que recorre varios pueblos de la zona en una mañana. Y concluye este itinerario por sus "galerías" con una promesa: seguir buscando piezas para su colección, aunque su hogar se le quede cada vez más pequeño.

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