miércoles. 17.08.2022

"Ya nos podemos preparar para ver en Zamora los incendios que vemos por televisión en Estados Unidos"

Conductor de un camión que transporta agua para la extinción de las llamas, este joven oficial de primera vivió en primera línea los fuegos que han sembrado de ceniza la comarca de Tábara

Critica la "falta de coordinación de la Consejería de Medio Ambiente", la "escasa formación" de parte de los efectivos y unos "salarios bajos" a pesar del peligro al que se enfrentan cada día

Está convencido de que el cambio climático y la falta de prevención durante el invierno se traducirán en fuegos cada vez más virulentos y destructivos, al estilo de EEUU

Imagen de archivo del incendio de Losacio
Imagen de archivo del incendio de Losacio

Es de los primeros en llegar al foco de un incendio forestal. Conduce el camión que transporta agua para la extinción de las llamas, en cisternas de 3.000 o 5.000 litros, y ha vivido en primera línea el fuego que ha calcinado los alrededores de la comarca de Tábara. "Iba con el camión a 20 kilómetros por hora y no pillábamos el fuego. El viento movía el vehículo", señala, para describir lo que se vivió en uno de los peores incendios que ha registrado España desde que hay registros. Pero tiene un contrato que no llega a los cinco meses y un salario que le permite llamarse "mileurista" a duras penas. "No somos más ni menos valientes. Es nuestro trabajo, pero está mal pagado. Y también sentimos miedo y e impotencia por no poder hacer más", confiesa.

Prefiere mantenerse en el anonimato porque sabe lo que se juega tras cinco años formando parte de un equipo que se siente "desamparado" por la Junta de Castilla y León. "No nos escuchan ni se atienden unas demandas que van en beneficio de todos", lamenta. "Es bastante duro lo que estamos viviendo, y más desde la muerte de un compañero en el fuego de Losacio", asegura, tras recalcar que "no se trata de un juego. No vamos a pasar el rato".

No se quejan solo del salario, "un sueldo bajo teniendo en cuenta que los peones están en primera línea de fuego y se trata de una labor de alto riesgo y peligrosidad", protestan, sobre todo, por la falta de organización de un dispositivo que se ha jugado la vida en medio de una actuación catastrófica de la Consejería de Medio Ambiente y de Patrimonio Natural.

Al menos, este oficial de primera asegura que los operarios trabajan con medios materiales adecuados. "Tenemos EPI personal, mascarillas, mono ignifugo, casco, guantes, botas, gafas para el humo, braga ignifuga...todo con fecha de caducidad", explica.

Imagen de archivo del incendio en Pozuelo de Tábara
Imagen de archivo del incendio en Pozuelo de Tábara

Otra cosa son las condiciones laborales. Se "parten el lomo" diez horas seguidas si no hay incendios forestales, pero cuando hay una emergencia "sabemos cuando entramos, no cuando salimos". "Algunos compañeros han estado hasta 26 horas seguidas, no es lo normal, pero a veces ocurre", señala este joven operario.

Una de las principales quejas es la falta de formación de parte de los efectivos. "Yo hice un curso de dos días en el Centro para la Defensa contra el Fuego, en León, y para dentro", explica. "Te enseñan lo básico", matiza. Y pide que "nos formen un poco más", pero también que se actualice el PLAN INFOCAL, que data de 1999.

Este plan de Protección Civil tiene como finalidad hacer frente de forma ágil y coordinada a las distintas situaciones de emergencia originadas por los incendios forestales que, de forma directa o indirecta, afecten a la población y a las masas forestales en Castilla y León.

Pero está obsoleto. "Los incendios de hace unos años nada tienen que ver con los de ahora. Antes era posible atajarlos directamente porque el monte estaba limpio, pero ahora, con los cambios de viento, las olas de calor y el combustible que tiene, el fuego se expande rápidamente", afirma, convencido de que el "cambio climático existe, no es un invento". "Ya nos podemos preparar para ver aquí los incendios que vemos por televisión en Estados Unidos", augura.

Para muestra lo ocurrido este verano en Zamora. La Sierra de la Culebra está cubierta de ceniza con más de 25.000 hectáreas quemadas en el primer gran incendio que asoló la provincia, y apenas un mes después, otro fuego ha teñido de negro otras 30.000.

Entre sus principales reivindicaciones destaca una petición que la Junta negocia dentro de la Mesa del Diálogo Social del sector forestal: ampliar la labor del dispositivo contra incendios prácticamente todo el año. "hay que hacer desbroces, limpieza de monte, cortafuegos, limpieza de fuentes en las que nos abastecemos para el agua...es un trabajo que debe hacerse durante el invierno", recalca. "En ocasiones no podemos acceder a esas fuentes porque están llenas de maleza o cuando llegas están secas...eso en mitad de un incendio", indica.

Es un firme defensor de contar con los vecinos de los municipios afectados por incendios. "Tienen que tener claro que nosotros vamos allí a defender sus pueblos de las llamas, pero también es cierto que ellos son los mejores guías sobre el terreno ante la falta de medios  profesionales", dice. "Y la mayoría han estado a la altura de las exigencias de este desastre que ha vivido Zamora. Su labor ha sido esencial", añade.

Aunque no lo ha vivido en primera persona, no es ajeno a las denuncias por la escasez de avituallamiento que han padecido algunos miembros del dispositivo. "Podían darnos más agua", subraya este joven, que también reivindica la categoría de bombero forestal.

"La organización podría haber sido mucho mejor a la hora de distribuir los alimentos", anota, no sin antes agradecer a la ONG del chef José Andrés su labor de avituallamiento "ofreciéndonos alimentación diferente a bocadillos, que es lo habitual". "También han participado muchos hosteleros locales y vecinos a título personal. GRACIAS a todos", concluye este conductor.

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