La televisión estatal iraní anunció el fallecimiento del dirigente de 86 años y decretó 40 días de luto nacional, mientras la Guardia Revolucionaria prometió una respuesta “devastadora” contra Washington y Tel Aviv.
El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que si Irán toma represalias, su país responderá “con una fuerza nunca antes vista”. Además, confirmó que los bombardeos “intensos y precisos” continuarán durante toda la semana o “hasta que sea necesario”. En la misma línea, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que la operación seguirá “el tiempo que haga falta” para neutralizar la amenaza iraní.
Según la Media Luna Roja, los ataques han causado al menos 200 muertos y 700 heridos en Irán. Entre las víctimas figuran altos cargos del régimen, como el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh; el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohamed Pakpur; y el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Abdolrahim Mousavi. También habrían fallecido familiares directos de Jameneí.
La respuesta iraní no se ha hecho esperar. Teherán lanzó misiles y drones contra objetivos israelíes y contra bases militares estadounidenses en Arabia Saudí, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. La Guardia Revolucionaria aseguró haber atacado 27 instalaciones de EE UU en la región y prometió iniciar “la operación ofensiva más devastadora en la historia” del país. En Doha y Dubái se registraron explosiones, mientras Catar afirmó haber interceptado 18 misiles balísticos.
A pesar de la magnitud de los ataques, el Comando Central estadounidense aseguró que no se han producido bajas entre sus tropas. Trump afirmó que la respuesta iraní ha sido menor de lo esperado y defendió que la muerte de Jameneí podría abrir la puerta a una solución diplomática, al considerar que “ahora es mucho más fácil que hace un día”.
En el plano político interno, un consejo compuesto por el presidente iraní, Masud Pezeshkian; el jefe del Poder Judicial, Golamhosein Mohseni Eyei; y un jurista del Consejo de los Guardianes asumirá el liderazgo provisional del país durante el periodo de transición. No se ha anunciado un sucesor claro para ocupar el cargo de líder supremo.
Mientras tanto, voces opositoras en el exilio, como la de Reza Pahlavi, hijo del último sah de Irán, han instado a las Fuerzas Armadas iraníes a apoyar un cambio de régimen, calificando el momento como “la última oportunidad” para una transición hacia un futuro distinto.
En paralelo, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha convocado una reunión de emergencia para analizar las implicaciones de los bombardeos, en un contexto de máxima tensión regional que amenaza con extender el conflicto a todo Oriente Próximo.