martes 30/11/21

Un final feliz para la familia Heidari, con el comienzo de una nueva vida en Zamora

Nadie podía prever que los acontecimientos nos llevaran tan cerca de Afganistán como lo estaremos de por vida al menos en este diario. Las casualidades y las sinergias, así como las ganas de ayudar siempre, fueron un lema a seguir que hoy en día suma valor añadido a las personas y que marca una jornada de las de felicitarse y dar gracias a todos los que han puesto su grano de arena en una odisea de vida que pudo truncarse hace días.
familia heidari de viaje
familia heidari de viaje

Más allá de guerras de religión y de conflictos, aquí lo que vale es la humanidad.

Desde que Ahmad y su familia de Zamora entraron en contacto con todos nosotros la redacción de este diario y la preocupación para poder sacarlos de Afganistán, fue todo uno. Si los zamoranos queremos, conseguimos lo que nos propongamos, aunque no para todo estamos dispuestos pero si para la solidaridad y la ayuda.

La historia comienza con la gran labor humanitaria del Coronel Vicente González en Afganistán y el reclutamiento de Ahmad Heidari como intérprete en un momento de la contienda en la zona en la que ayudar a los españoles y a los afganos a luchar contra el Daesh, el Estado Islámico y los Talibanes era la premisa. 

Tras la ayuda de Ahmad la recompensa a un trabajo bien hecho y sobre todo a la necesidad que surge tras el abandono de los americanos del país, llega la historia de Ahmad y su familia, una historia que en una huida sin precedentes pasa por el abandono de toda una vida de sacrificios para dejarlo en manos de los que asesinan sin piedad o los que relega a la mujer a una muerte en vida sin aliciente alguno que la de ser sus concubinas y sus esclavas.

España pondrá a miles de Afganos a salvo y entre ellos a la familia de este afgano de 31 años que ahora vendrá mucho más a Zamora puesto que la familia ha sido asignada a la ciudad y que se enclava dentro del programa de protección a los refugiados que Cruz Roja lleva a cabo en toda España, y coordina en Zamora a través de sus especialistas a las que nunca nos cansaremos de darles las gracias por su impagable labor. Sin decir nombres puesto que la discreción es su aliada y nuestro silencio cómplice.

Ahmad Heidari y su familia ya están a salvo, están en su nuevo hogar en algún barrio de Zamora, con lo puesto, pero con vida, con todas las ganas de que las cosas empiecen a marchar bien y que la pesadilla pueda asumirse puesto que olvidarla no podrán hacerlo jamás.

Cuando ayer asignaban a la familia a la capital bilbaína, las alarmas sonaron ante un reparto de refugiados donde no había más que contar el arraigo de Ahmad con su familia de Zamora y con el Coronel Vicente González. Todo cambió de un dia para otro ya que Cruz Roja hizo un trabajo impecable y procuró la comunicación con el ministerio y los encargados de asignar a los refugiados afganos. La familia Heidari ya tenía asignada Zamora.

La familia Heidari hoy duerme ya en Zamora pendientes de un descanso más que merecido y una ducha, todo ello en un piso de acogida con una nueva vida por delante, con mucho dejado atrás, pero con una historia de vida que contar y que si Alá, Dios, Buda o los Dioses del Olimpo quieren será una segunda oportunidad, una oportunidad ante la sin razón humana y las luchas de religión que tanto mal han traído a los hombres y mujeres que pueblan la tierra. Mucha falta de sentido común y solidaridad es lo necesario, y sobre todo pensar en que cualquiera de nosotros podría ser Ahmad, 

Con su padre Safdar Ali hemos podido intercambiar solo una mano en el pecho y una mirada cómplice que ha llegado muy dentro, en sus ojos el desgarro y el orgullo como dijo, de comprobar que su hijo Ahmad tenía amigos como hermanos. Su madre Tamana Safari una mujer con la mirada puesta en sus hijos, y con la preocupación lógica de como hacer a partir de ahora,  Zahra su hermana pequeña de 13 años desubicada pero con una mirada de paz que llena cualquier cruce de sentimientos, esperemos que las chuches esta noche sean sus aliadas para dormir a pierna suelta. También llegó a Zamora su hermano Hamid y su esposa Zarifa una pareja que harán de Zamora su hogar y que esperemos entre todos podamos echar la mano de la integración y del respeto que no puede faltar.

Hoy Zamora tiene seis habitantes más, pobladores a la fuerza de un momento crucial en la historia de la que formamos parte y no estamos tan lejos.

Dos aviones, y dos horas de furgoneta desde Madrid y la Bien Cercada y Kabul han estado más cerca que nunca. Por cierto una oración en cualquier idioma y desde cualquier confesión por los que este día han sido presa del terror y la muerte de esos verdaderos locos de un integrismo que nada tiene que ver con la dignidad humana. 

Bienvenida familia Heidari, a disposición para la ayuda y todo nuestro cariño y el de los nuestros para el arranque de esta nueva vida en la Zamora de 2021 en la que la solidaridad y la humanidad ha de pesar sobre todos nosotros por encima de religiones, razas o condiciones. 

Un final feliz para la familia Heidari, con el comienzo de una nueva vida en Zamora
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