La luz experimenta un "bajón" del 7,4% en febrero mientras gasolina y diésel suben y encarecen el repostaje

FACUA señala que el recibo medio eléctrico cae hasta los 73 euros, pero los combustibles aumentan más de un 3% en una semana y el mercado teme nuevas subidas por la tensión con Irán
Torreta eléctrica. Foto FACUA
photo_camera Torreta eléctrica. Foto FACUA

La factura de la electricidad para el usuario medio con la tarifa semirregulada PVPC ha registrado una nueva bajada en febrero. Según el análisis de FACUA-Consumidores en Acción, el recibo se ha situado en 73,19 euros, lo que supone un descenso del 7,4% respecto a los 79,03 euros de enero.

La caída también es significativa en comparación con el mismo mes del año pasado. El recibo es un 23,5% más bajo que en febrero de 2025, cuando alcanzó los 95,70 euros. En la evolución de los últimos años, la factura media de febrero ha sido de 73,19 euros en 2026, 95,70 euros en 2025, 57,93 euros en 2024, 91,39 euros en 2023 y 131,29 euros en 2022, reflejando las fuertes oscilaciones que ha vivido el mercado energético.

El análisis de FACUA toma como referencia un consumidor medio con una potencia contratada de 4,4 kilovatios y un consumo mensual de 366 kilovatios hora. En febrero, el precio medio de la energía consumida se ha situado en 24,76 céntimos por kWh en horario punta, 13,93 céntimos en el tramo llano y 11,64 céntimos en el valle. Frente a febrero de 2025, el precio ha bajado un 10,7% en punta y un 23,3% en llano, mientras que ha aumentado un 7,4% en el horario valle.

Mientras la factura eléctrica registra esta bajada mensual, los carburantes vuelven a encarecerse en España. El precio medio de la gasolina se sitúa actualmente en 1,557 euros por litro, con diferencias que van desde 0,980 euros en la estación más barata hasta 2,009 euros en la más cara. En el caso del diésel, el precio medio alcanza 1,555 euros por litro, con mínimos de 0,979 euros y máximos que llegan a 2,109 euros.

La tendencia reciente muestra además un repunte semanal en los carburantes. El precio medio de la gasolina en la península es ahora unos cinco céntimos más caro que hace una semana, lo que supone un incremento cercano al 3,6%, mientras que el diésel ha subido alrededor de cuatro céntimos por litro, un 3,4% más.

La evolución del mercado energético mantiene además incertidumbre internacional, ya que los analistas advierten de que la tensión geopolítica en torno a Irán podría presionar al alza el precio del petróleo, lo que terminaría trasladándose al coste del repostaje en las estaciones de servicio.

Desde FACUA insisten en que, pese al descenso del recibo eléctrico, son necesarias reformas profundas en el sistema de fijación de precios de la electricidad para evitar que las tecnologías más caras continúen inflando la tarifa semirregulada. La asociación reclama que la energía nuclear y la hidroeléctrica salgan del sistema marginalista de subastas y pasen a tener precios regulados a largo plazo, con el objetivo de evitar los denominados “beneficios caídos del cielo”.

La organización también critica la falta de campañas institucionales para fomentar el acceso al bono social eléctrico, un descuento dirigido a hogares vulnerables que, según denuncian, sigue sin ser solicitado por gran parte de quienes podrían beneficiarse de él.

FACUA reclama igualmente medidas para que los consumidores ajusten la potencia contratada en sus viviendas, ya que estima que los hogares pagan cerca de mil millones de euros de más cada año por tener contratada una potencia superior a la que realmente necesitan. Según el último Panel de Hogares de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, siete de cada diez viviendas mantienen una potencia eléctrica mayor de la necesaria.

Comentarios