A sus 92 años, Marifé Pascual sigue rodeada de papeles y versos, su espacio más querido. Con la publicación de Recuerdos entre poemas, su décimo libro, esta poeta nacida en Benavente demuestra que la creatividad no envejece y que la memoria puede ser prodigiosa: ella misma recuerda medio centenar de poemas sin necesidad de mirar ningún papel.
El libro está compuesto principalmente por poemas recientes, aunque Marifé Pascual ha incluido tres de sus favoritos de libros anteriores, como guiño a su trayectoria y a los versos que más la han marcado. La obra combina poesía y relatos, con poemas jocosos, reflexiones religiosas, versos dedicados a la Navidad y otros escritos para sus amigas. Cada página refleja sus vivencias en Benavente, donde nació y pasó sus primeros 21 años, y en Zamora, ciudad que ha hecho su hogar junto a su marido y sus dos hijos, y donde conserva amistades y recuerdos que alimentan su escritura.
El libro reúne principalmente poemas recientes, pero Marifé ha querido rescatar tres de sus favoritos de obras anteriores, un guiño a los versos que han marcado su trayectoria. Entre poesía y relatos, la obra combina humor, reflexiones religiosas, versos navideños y escritos dedicados a sus amigas, reflejando cada página sus vivencias en Benavente, donde nació y pasó su infancia, y en Zamora, ciudad que ha hecho su hogar junto a su marido y sus dos hijos, y donde conserva amistades y recuerdos que nutren su escritura.
“La inspiración no sé de dónde viene —confiesa—. A veces cojo un papel, empiezo un poema y lo dejo debajo de un tapete; después lo termino cuando puedo. Ya no soy una moza y con 92 años tengo que acabarlo cuanto antes, por si me da un patatús”, reflexiona entre risas. Sin embargo, su memoria sigue intacta: ha recitado poesía en la Casa Zorrilla de Valladolid y, hace apenas unas semanas, con motivo del día de la Inmaculada, emocionó a los feligreses de la iglesia de San Torcuato al declamar sus versos de memoria.
Marifé, convertida ya en bisabuela, comenzó a escribir de niña, influida por un padre culto y amante de la literatura, aunque su talento pronto superó al suyo. Su primer poema, Burrito, dio inicio a una carrera prolífica que incluye títulos como Sentimientos (1981), Manojo de vivencias, Desde un rincón del alma, Subiendo la cuesta, Sigue amaneciendo, Nace cada día, Hojas de otoño, Tucún y Cruz a mi manera.
A pesar de los años, Marifé sigue activa y llena de energía: colabora varias veces por semana con un centro de día, participa en el grupo poético Almena, escribe con el ordenador y mantiene conversaciones por WhatsApp. Entre sus poetas favoritos está Antonio Machado, cuya sensibilidad se refleja en su obra.
Además de su labor literaria, Marifé celebra la acogida de su último libro, cuya recaudación se destina a proyectos solidarios. Su vitalidad es contagiosa: ya piensa en escribir una novela sobre su experiencia conviviendo con una amiga cuya nieta tenía una discapacidad. Su secreto, confiesa con una sonrisa, es simple y poderoso: “Soy feliz entre papeles”.