Cierra por jubilación Viñas Hogar, el comercio que durante 50 años "vistió" los edificios institucionales de Zamora

Tras medio siglo de actividad, la tienda baja definitivamente la persiana por la jubilación de Fernando Pérez Viñas, de 71 años de edad y tras 55 años de oficio. Su marcha pone punto final a uno de los establecimientos de referencia en la calle Pianista Berdión, un cierre que deja huella en el eje comercial del entorno de San Torcuato

Fernando Pérez Viñas en la tienda
photo_camera Fernando Pérez Viñas en la tienda

La persiana de Viñas Hogar y Decoración se bajará por última vez en la calle Pianista Berdión y con ella se apagará una de las luces más reconocibles de la memoria comercial de Zamora. No es solo el cierre de una tienda: es el final de una forma de trabajar, de entender el comercio y de relacionarse con la ciudad. Su propietario, Fernando Pérez Viñas, se jubila a los 71 años tras 55 años dedicados al oficio, aprendido casi en la infancia y ejercido hasta el último día “porque estaba a gusto” y porque, subraya, el trabajo nunca le faltó.

Fernando Pérez Viñas en la tienda
Fernando Pérez Viñas en la tienda

El nombre de Viñas forma parte del paisaje cotidiano de los espacios públicos zamoranos. Alfombras, cortinas y estores de edificios como el Hospital Provincial, el antiguo Palacio de la Diputación o el Ayuntamiento han pasado por sus manos. La alfombra azul de la Diputación, la roja del Ayuntamiento o los estores del claustro superior son trabajos invisibles a simple vista, pero esenciales, que han acompañado durante décadas a la vida institucional de la ciudad.

Del aprendizaje temprano a convertirse en referencia

Fernando Viñas comenzó en 1970, con apenas 14 años, en Almacenes García Casado, uno de los grandes comercios de la Zamora de entonces. Permaneció allí 22 años, en una plantilla que superaba el medio centenar de trabajadores. “Éramos casi como hermanos”, recuerda, evocando una época en la que el comercio era también escuela, comunidad y oficio compartido.

Tras otros destinos profesionales en la ciudad, en 1998 abrió su propio negocio: primero en San Atilano, después en la zona de Flores Marta y finalmente en Pianista Berdión, donde ha resistido 26 años. El nombre comercial no fue casual. Fue su primer jefe quien decidió que “Viñas” sonaba mejor que “Pérez”, un detalle que acabaría convirtiéndose en marca y seña de identidad.

El valor de un oficio frente al cambio de modelo

Durante décadas, Viñas Hogar y Decoración fue sinónimo de asesoramiento personalizado, medición in situ e instalación propia. “Yo iba, medía y sabía lo que tenía que hacer”, explica Viñas, marcando distancias con los modelos de grandes superficies y montajes externalizados. Su valor añadido estaba en lo que no se ve: ajustes precisos, caídas perfectas, soluciones a medida, un saber hacer construido con experiencia y tiempo.

Anuncio de jubilación en el escaparate de Viñas Hogar
Anuncio de jubilación en el escaparate de Viñas Hogar

La crisis de 2008 supuso un punto de inflexión. Hasta entonces llegó a contar con tres empleados. A partir de 2013, continuó solo, sosteniéndose gracias a una clientela fiel y a encargos institucionales en un mercado ya profundamente condicionado por la transformación digital y los nuevos hábitos de consumo.

El vacío del relevo generacional

El cierre no responde a la falta de trabajo ni de clientes, sino a una realidad cada vez más extendida: la ausencia total de relevo generacional. Fernando Viñas intentó transmitir el negocio y enseñar el oficio, pero nadie quiso continuar. “Cierras y cierras”, resume con realismo, consciente de que no desaparece el mercado, sino las manos que saben hacerlo.

A lo largo de su trayectoria, Fernando Viñas trabajó para Hacienda, Diputación, Ayuntamiento, hospitales y particulares, vistiendo escaleras, despachos y salones de plenos. Su manera de trabajar —sin prisa, con precisión y con trato directo— deja huella. La tienda ha sido su vida cotidiana, un espacio donde el oficio se ejercía con normalidad y orgullo, y cuya persiana, al cerrarse, marca también un cambio silencioso en el comercio zamorano y en la forma de trabajar de toda una generación.

Fernando Pérez Viñas en un momento de la entrevista
Fernando Pérez Viñas en un momento de la entrevista

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