miércoles. 30.11.2022
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La situación energética en la Unión Europea no está pasando por su mejor momento. Los problemas para recibir el suministro de gas necesario para garantizar toda la energía necesaria a los países europeos están haciéndose notar en las subidas de precios de las facturas de la luz, como también en las nuevas medidas que se están implantando para controlar y regular el gasto, amén de para amortiguar los sobreprecios.

Aun así, las familias lo están notando enormemente. Una de las medidas más recientes y polémicas en este frente ha sido el famoso tope del gas, una solución con la que se buscaba evitar que la subida del gas nos pasara factura a todos pero que, al final, está consiguiendo exactamente lo opuesto a lo que buscaba. ¿Por qué? Las facturas de los últimos meses hablan por sí solas, aunque vamos a analizar detenidamente la situación para que puedas entenderlo mejor.

El tope del gas, ¿qué ha supuesto y qué supondrá para la factura de la luz?

Antes de nada, hay que aclarar la situación ibérica. El mercado eléctrico de la Península Ibérica es de carácter marginalista. ¿Qué significa esto? Que la oferta de electricidad está ordenada, comenzando por el precio más bajo y acabando por el más caro. Así, se va avanzando hasta cubrir toda la demanda energética en cada tramo horario. Esto provoca, a su vez, que el precio de luz al final se acabe ajustando, horas tras ahora, a la fuente energética más cara que se haya utilizado en ella.

Viendo a qué se le ha puesto tope, es fácil entender cuál es la fuente energética más cara actualmente: el gas natural. Esto significa que, a lo largo del día, aunque haya fuentes mucho más baratas, al final se acaban pagando al precio que cuesta la producida a través del gas natural. Todo esto, claro está, en el mercado mayorista. Luego, son las comercializadoras las que se encargan de vender la energía a los consumidores.

Según la tarifa que estos tengan, ven afectado en mayor o menor medida el precio que tiene el consumo eléctrico. Así, cabe la posibilidad de que un hogar pague una tarifa PVPC, o de mercado regulado, abonando la energía al precio que tenga según cada tramo horario; o que pague una tariga de mercado libre, con un precio fijo por kWh, por ejemplo.

Dicho esto, los usuarios con una tarifa de mercado regulado o PVPC han visto cómo su factura de la luz se disparaba por la subida del gas, la fuente más cara. Para combatir esto, el Gobierno puso en marcha varios mecanismos entre los que destaca la reducción del IVA y, en efecto, el tope del gas. Esta última medida se puso en marcha el pasado 15 de junio, tras la aprobación de la CE, y ya se está haciendo notar.

Cómo funciona el tope de gas y cómo te afecta

La idea tras este mecanismo es que, al limitar cuánto cuesta el gas, se consigue una reducción del precio de toda la electricidad, ya que este depende de la fuente más cara. Es algo que se traslada directamente al coste en la factura de la luz y que ha comenzado con un límite de 40 € por MWh durante medio año, para después ir aumentando de 5 en 5 euros hasta llegar a los 70 €/MWh y mantenerse ahí.

Es cierto que, si comparamos lo que se paga por la generación por gas natural en comparación con el resto de los países, salimos ganando. A comienzos de septiembre, el gas ha llegado a costar 230 €/MWh, por lo que este límite ibérico es más que positivo. Ahora bien, dado que esto supone pérdidas para las empresas que trabajan generando energías con gas natural, hay que buscar la forma de cubrirlas. Y, en efecto, quienes las cubren son los consumidores.

Por eso, todos los contratos posteriores al 26 de abril de 2022, o los renovados a partir de esa fecha, están viendo cómo aparece un nuevo concepto en la factura que la ha encarecido una media de 30 € por hogar. Se ha conseguido que el coste del gas no sea tan caro, pero al final, el encarecimiento del mismo ha hecho que las familias tengan que pagar más para compensar las pérdidas. Afortunadamente, esta subida es inferior a lo que habría que pagar por la factura de la luz si el tope no existiera.

De momento, la medida permanecerá activa hasta el 31 de mayo de 2023. Para entonces, se prevé que la situación se haya normalizado y el coste de la energía eléctrica se haya reducido considerablemente. En los últimos días, el coste del gas ha bajado drásticamente, tras varias jornadas totalmente disparadas. Es de esperar que la tendencia siga bajando hasta volver a un cauce lógico y normal, y que no afecte tantísimo a nuestros bolsillos.

Así afecta el tope del gas a tu factura de la luz
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