martes. 27.09.2022

Diario de un viaje hacia la guerra: Día 4 Hasta el infierno de la guerra. Cielo, tierra, trigo y libertad

Emoción a flor de piel, corazones rotos y tensión contenida. También lágrimas aflojando para descargar toda esa tensión

Así podría definir un día en el que me he roto por dentro con un dolor que no conocía y que ha sido tan grande que ha sido imposible controlar

Los 21 de Cracovia, son ahora 25

Recogida de los refugiados por el convoy humanitario zamorano
Recogida de los refugiados por el convoy humanitario zamorano

Llegamos casi a la frontera, dormimos tras otra paliza de más de mil kilómetros encima en un paraje de ensueño, con pista de esquí incluida y un precioso lago. A menos de 3 kilómetros estaba mal estación, un hotel de alta montaña en el corazón de Polonia y a escasos 15 kilómetros de Ucrania. Noche de frío, nieve en los lados de la carretera y las imágenes de las vírgenes polacas y los Santos acompañando nuestro lento caminar por sinuosos caminos por los que Merillan nos guiaba con maestría. 

Mucho cansancio pero muchos nervios porque el domingo era el día de la entrega de nuestro material humanitario, el de los zamoranos. Toda una responsabilidad y también un compromiso adquirido con esta ONG "de pueblo" del que somos los expedicionarios de esta cruzada contra el mutante Putin y a favor de un pueblo que lucha por su libertad. 

Ucrania es una tierra fértil, con gente sería pero de las que darían sus brazos, piernas y sus vidas por su país como haría cualquier patriota. Los milicianos cuando realizábamos la entrega nos pedían torniquetes, y también chalecos antibalas, además de una pick up, no eran armas... Sino elementos de protección ante un enemigo mucho mejor equipado, que cosas tiene esta guerra. 

GALERÍA DE IMÁGENES Fotos Paco Colmenero

La hora estaba cumplida y nuestra ucraniana se empezaba a poner nerviosa, y no era para menos, tras más de 4 horas de búsqueda de puntos de encuentro, y tras ver caras destrozadas por el influjo de las bombas y la guerra provocada por la invasión de los rusos, salir del país parecía ser la solución. Nada más allá de la realidad, ellas sus mujeres quedan tocadas para siempre al dejar sus cuerpos en otros países y lugares pero sus mentes en casa, Ucrania. 

Frontera de Milcathowice un nuevo puesto fronterizo que hemos estrenado. Zamora al menos ha estrenado un almacén de distribución de la milicia ucraniana en medio de la nada pero al que desde Polonia se accede solo desde un punto de encuentro. 

Todos vimos el espacio fronterizo, vinos alma y también vimos desgracia y mucha tristeza.

Nos enteramos también que varios zamoranos estuvieron intentando repoblar Zamora a golpe de voy a una estación y recojo personas, y me las llevo a Zamora, así es imposible no volver semi vacíos. Esta organización nos ha costado muchas horas de trabajo de todos, Javi, Gema, el equipo destacado en Cracovia y en Polonia han trabajado de 11 sobre 10. Gema y su marido se han desvivido por ayudar. 

Malcowiche la tierra, la frontera. 

La milicia nos dio un punto de encuentro alejado de todo para hacer la entrega lo más segura posible. Malcowiche era el punto en el campo, en una zona cercana a para poder hacer nuestra donación. Primero las furgonetas y después el tráiler. 

Allí el espectáculo fue duro, los hombres armados de cualquier edad porque su pueblo está en guerra. Un pueblo en la frontera que si varías dos letras en el navegador te lleva a 50 kilómetros más a la derecha o a otro paso fronterizo donde el ir y venir de furgonetas y de gente puede llevarte medio día que nosotros no teníamos. 

Nuestra ucraniana y Dimitri conseguían llevarnos a 53 kilómetros del primer punto y hacia allá que fuimos. Entre José Luis y Merillan con su tráiler por las montañas haciendo maniobras increíbles que siguen dejando claro que tipo de gente tenemos en el grupo. Ellos si que son verdaderos héroes para nosotros porque verlos conducir ese mastodonte ha sido toda una experiencia. 

Una vez descargamos todo volvimos a Cracovia para recoger a nuestros refugiados. 

La milicia tuvo tabaco que compramos para ellos en Polonia también jamón de Guijuelo que no pudimos por menos que dejarle unos sobres, también queso zamorano y lomo que me encargué de meterles en una bolsa y dejárselo como presente. El gracias por ser soldados de paz y libertad fue mi arenga.

Salimos hacia Cracovia

Los 21 de Cracovia se convirtieron  en 25 y todos comenzamos el viaje de vuelta no sin antes haber roto todos los esquemas puesto que también queríamos haber adelantado más camino pero ahora mandan más las necesidades de esta gente que las nuestras, bastante tienen con haber dejado en su Ucrania natal a maridos, novios, padres y hermanos por ejemplo. 

Yo tengo la fortuna de llevar a 6 personas sus caras todo un poema. Sus miradas pérdidas mirando atrás parten el alma a todos. Salieron de Kiev el día 9 ye contaban a mi y nuestra traductora que la ciudad estaba siendo atacada y dejando un panorama nada alentador. Ellas podrían ser las próximas viudas de Kiev y sus hijos los huérfanos de sus padres debido a una situación que hay que parar y entender que en pleno siglo XXI esto no puede ocurrir. 

Hoy no puedo más son las 12:30 y seguimos con logística y pensando en atravesar Alemania de un tirón para hacer más liguero el sufrimiento de estas personas que merecen todo cuidado y atención. 

Son las seis y media y termino este relato de hoy acongojado y roto por el sufrimiento de estas personas iguales a nosotros que tendrán y para siempre la apisonadora de la guerra encima. 

Saldremos en breve todo es ahora llegar a Zamora y dejar a los refugiados en sus destinos elegidos.

Diario de un viaje hacia la guerra: Día 4 Hasta el infierno de la guerra. Cielo,...
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