La remodelación del Gobierno de Castilla y León tras el acuerdo alcanzado entre PP y Vox ha situado al frente de la política autonómica de incendios forestales a Ángel Sánchez, un alto técnico de la Junta que ha sido nombrado de urgencia como nuevo director general de Prevención y Extinción de Incendios Forestales, un departamento creado específicamente para reforzar la estructura de gestión tras los graves episodios registrados en los últimos años.
Su llegada al cargo coincide con unas declaraciones en las que cuestiona una de las afirmaciones más repetidas por expertos y profesionales del sector forestal: que los incendios se apagan en invierno, en referencia a la importancia de las labores preventivas fuera de la campaña estival.
Sánchez sostiene que la Junta no puede asumir el elevado coste económico que supondría mantener de forma continuada trabajos de limpieza forestal, desbroce y eliminación de combustible vegetal durante todo el año. A su juicio, el esfuerzo presupuestario necesario para desarrollar estas actuaciones de manera permanente resulta difícilmente sostenible para las arcas públicas.
Las palabras del nuevo responsable autonómico recuerdan a las pronunciadas por el hasta ahora consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, quien llegó a afirmar en una entrevista que mantener operativo el dispositivo de incendios durante los doce meses del año era "absurdo y un despilfarro". Aquellas declaraciones generaron una intensa controversia y volvieron a primer plano tras los devastadores incendios registrados en 2022 y posteriormente en 2025, considerados entre los episodios con mayores daños ambientales y territoriales de la historia reciente de Castilla y León.
El nombramiento de Sánchez se produce además en un contexto de profunda reorganización interna. El nuevo director general asciende para asumir la máxima responsabilidad técnica y operativa en la lucha contra los incendios forestales, sustituyendo de facto a José Ángel Arranz, uno de los principales responsables de la Consejería de Medio Ambiente cuya gestión fue objeto de críticas y peticiones de relevo tras la última campaña de incendios.
La designación llega apenas unas horas después de que Alfonso Fernández Mañueco culminara la reestructuración de su Ejecutivo. En ese mismo proceso, Suárez-Quiñones abandonó la Consejería de Medio Ambiente, cartera que había ocupado durante más de una década, para ponerse al frente de una nueva superconsejería de Industria, Universidades, Empleo y Comercio.