Así fue la noche de conciertos de oro en abril: CyL se deja 1,4 millones en una noche con cachés de pleno verano

La música sonó, las plazas se llenaron y la foto quedó perfecta. Pero detrás del espectáculo del Día de Castilla y León hay cifras que invitan, como mínimo, a la reflexión. Más de 1,4 millones de euros públicos destinados a cachés en pleno mes de abril, con tarifas propias de agosto y en un miércoles.
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1,4 millones por una noche: la Junta dispara el gasto en conciertos en abril con cachés de verano… y sin preguntas

Una factura que no pasa desapercibida

La Fundación para la Promoción de los Valores y la Identidad de Castilla y León destinó un total de 1.408.000 euros (IVA incluido) a la contratación de artistas para los conciertos celebrados en las nueve capitales de provincia y otras tres localidades.

Un despliegue que, sobre el papel, buscaba “llevar la fiesta a todos los rincones”. Pero que, en la práctica, deja una pregunta incómoda: ¿era necesario este nivel de gasto en estas fechas?

Porque no es lo mismo contratar en verano, en plena temporada alta de festivales, que hacerlo en abril, entre semana y fuera de circuito.

Cachés de temporada alta… en pleno abril

El detalle de las cifras refuerza esa sensación:

A ello se suma la contratación de Marta Sánchez por 111.084 euros, mediante procedimiento negociado sin publicidad por exclusividad. Asi lo vieron los compañeros de Palenciaenlared

El dato es claro: cifras propias de festivales veraniegos, trasladadas a una noche concreta y con contratación pública.

Zamora también en la ecuación

En el caso de Zamora, el concierto de Leire Martínez supuso un coste de más de 112.000 euros, dentro de una noche que sí respondió en asistencia y ambiente. Pero el debate no está en el resultado, sino en el modelo. Porque mientras la Plaza Mayor se llenaba, la factura seguía creciendo.

¿Promoción cultural o gasto sin control? Aquello de Pan y Circo...

La Junta defiende estos conciertos como una apuesta por la cultura, la identidad y la cohesión territorial. Y es cierto: la música llena plazas y genera ambiente. Pero también es cierto que el contexto importa. Abril, miércoles, fuera de temporada turística y con contratos que en muchos casos se acercan —o superan— los cachés habituales de verano.

A eso se suma el uso de procedimientos como el negociado sin publicidad en determinados casos, lo que limita la concurrencia y deja menos margen para la transparencia.

Una comunidad que celebra… pero también cuestiona

La noche funcionó. La gente respondió. Las ciudades vivieron un ambiente festivo. Pero el coste deja un poso difícil de ignorar.

En una comunidad con problemas estructurales —despoblación, falta de servicios en el medio rural, infraestructuras pendientes— el debate no es si la cultura merece inversión, sino cómo, cuándo y cuánto. La música une, sí. Pero la gestión pública también debe rendir cuentas. Porque celebrar lo que somos no puede convertirse en gastar sin medida lo que tenemos. Y en Castilla y León, la pregunta ya está en la calle: ¿fiesta… o exceso? Habría que cuestionar también el porqué de artistas con todo el respeto para ellos de otras provincias, cuando lo que habría que poner en valor el día de la Comunidad sería a los grupos de la misma. O ¿No temeos talento suficiente? 

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