Zamora incorpora desde esta semana una intervención urbanística con un notable impacto patrimonial. La apertura de la trasera de la Catedral de Zamora permite por primera vez el tránsito peatonal entre el entorno del arco del Obispo y los Jardines de Baltasar Lobo, generando una perspectiva inédita del conjunto catedralicio hasta ahora cerrada o infrautilizada.
El acto de presentación ha contado con la presencia del alcalde de la ciudad, Francisco Guarido; el obispo de la diócesis, Fernando Valera Sánchez, y José Manuel Chillón, gerente-ecónomo, quienes han respaldado una actuación que simboliza la cooperación institucional en la recuperación del patrimonio urbano.
El proyecto materializa una intervención urbanística recogida ya en el Plan Especial del Casco Histórico del año 2000 y que ha tardado más de 25 años en ejecutarse. La actuación ha permitido habilitar un espacio de más de 800 metros cuadrados, adoquinado y adaptado a la accesibilidad universal, recuperando un recorrido urbano hasta ahora cerrado o infrautilizado.
El alcalde, Francisco Guarido, ha subrayado que la apertura de esta nueva vía pública ofrece una “visión inédita y espectacular” del conjunto monumental de la catedral y el castillo, dos de los principales referentes patrimoniales de la ciudad.
Con una vocación claramente estratégica, la actuación se concibe como una herramienta para revalorizar la fachada sur de la Catedral, tradicionalmente ajena a los itinerarios turísticos y al imaginario colectivo de la ciudad. Este nuevo recorrido se alinea con otras iniciativas en marcha orientadas a mejorar la accesibilidad y la integración del patrimonio en el uso cotidiano, como el futuro elevador previsto en el templo.
La apertura de este espacio coincide con un momento de proyección exterior para Zamora, que acoge una Cumbre Iberoamericana de Infancia y Juventud los días 28 y 29 de abril, con la participación de alrededor de 80 representantes internacionales, entre ministros, secretarios de Estado y embajadores. La cita, impulsada por el Gobierno de España, ha convertido distintos enclaves patrimoniales de la ciudad en escenarios del programa institucional.
En este contexto, la trasera de la Catedral se incorpora como nuevo espacio de representación, reforzando la conexión entre patrimonio histórico y diplomacia cultural. El Obispado ha contribuido además a esta proyección con la cesión de la conocida “panera” para la celebración de una cena institucional, concebida como escaparate de la renovada configuración del entorno.
La intervención quedará completamente operativa en los próximos días con la instalación de elementos de seguridad en torno al aljibe descubierto, paso previo a la apertura definitiva del tránsito continuo. Con ello, Zamora consolida un nuevo eje peatonal que enlaza la Catedral, el casco histórico y los jardines urbanos, ampliando la experiencia urbana y turística en uno de sus enclaves más simbólicos.