La primera de las imágenes rezaba: "Nadie dijo que fuera fácil cobrar las noches".
La segunda iba un paso más allá: "Nadie dijo que fuera fácil cubrir todos los eventos en S.P.", en clara referencia a las próximas fiestas de San Pedro y al enorme esfuerzo que supone para la plantilla garantizar la seguridad y el correcto desarrollo de decenas de actividades durante las jornadas festivas.
Las pancartas, colocadas virtualmente sobre la fachada consistorial, recuerdan inevitablemente al apoyo popular que recibió el Zamora CF durante su reciente lucha por el ascenso. Entonces la ciudad se volcó con el equipo rojiblanco. Ahora, quienes piden comprensión y apoyo son unos profesionales que llevan meses denunciando una situación que consideran injusta.
Porque detrás de las bromas y los montajes hay un problema muy real.
Los agentes denuncian que continúan sin percibir cantidades correspondientes a horas extraordinarias, servicios especiales, noches y otros conceptos derivados de una actividad que en muchas ocasiones se realiza fuera de los horarios ordinarios. Una situación que ha provocado un creciente malestar dentro del cuerpo y que ya se ha trasladado en diversas ocasiones al debate político municipal.
La paradoja resulta evidente.
Mientras Zamora presume de grandes eventos deportivos, culturales y musicales, son precisamente quienes deben garantizar la seguridad, regular el tráfico, atender incidencias y velar por el normal desarrollo de esas actividades quienes denuncian sentirse olvidados por el propio Ayuntamiento.
Y la lista de eventos no es precisamente pequeña.
Procesiones, carreras populares, actos institucionales, ferias, conciertos, fiestas de barrio, eventos deportivos, concentraciones multitudinarias o festivales de la dimensión del Z! Live requieren una importante movilización de efectivos que, en muchos casos, supone alterar descansos, prolongar jornadas o asumir servicios extraordinarios.
La ciudadanía suele ver a los agentes cuando todo funciona correctamente.
Cuando las calles están cortadas. Cuando el tráfico fluye. Cuando los accesos están regulados. Cuando una emergencia recibe respuesta inmediata.
Lo que pocas veces se ve es el trabajo previo y el esfuerzo personal que existe detrás de cada dispositivo. Las pancartas que hoy recorren las redes sociales reflejan precisamente esa sensación de cansancio.
La de quienes consideran que cumplen con su parte del acuerdo mientras la administración sigue sin resolver una situación que se prolonga demasiado en el tiempo.
Nadie discute que Zamora necesita una Policía Municipal motivada, reconocida y comprometida.
Y tampoco parece discutible que quienes trabajan noches, festivos, eventos especiales o servicios extraordinarios deben percibir las retribuciones que les corresponden.
Porque la seguridad de una ciudad no puede depender únicamente de la vocación.
Ni del compromiso.
Ni de la paciencia.
Las fiestas de San Pedro están a la vuelta de la esquina. Miles de personas volverán a llenar las calles de Zamora. Los agentes volverán a estar donde se les necesita, como han hecho siempre.
La cuestión es cuánto tiempo puede mantenerse una situación en la que el esfuerzo continúa prestándose mientras el reconocimiento económico sigue esperando.
Las pancartas, cargadas de ironía, han conseguido abrir de nuevo el debate.
Y quizá ese era precisamente su objetivo.
Recordar que detrás de cada uniforme hay profesionales que también tienen derecho a que su trabajo sea valorado, reconocido y, sobre todo, pagado.