Zamora ha acogido este viernes una jornada pionera en torno a la igualdad de género, los servicios sociales y la prevención de la violencia machista, organizada por el Movimiento Feminista Libres e Iguales, con el respaldo del Ayuntamiento de Zamora y el Pacto de Estado contra la Violencia de Género. El encuentro reunió a 75 profesionales de la administración pública y del tercer sector, con el objetivo de compartir estrategias y experiencias que fortalezcan la respuesta institucional y social frente a la violencia hacia las mujeres.
Durante la inauguración, la concejala de Servicios Sociales e Igualdad, Auxiliadora Fernández, destacó la importancia de la formación continua y especializada para quienes trabajan en contacto directo con estas realidades. “Estas jornadas permiten detenernos a reflexionar más allá de los titulares y cuestionar la manera en que nuestras políticas y prácticas impactan en la igualdad real”, señaló.
El programa contó con la intervención de tres referentes nacionales en la materia: Soledad Murillo, exsecretaria de Estado de Igualdad; Carmen Delgado, catedrática de Psicología en la Universidad Pontificia de Salamanca; y Jorge Freudhental, coordinador de programas terapéuticos de intervención con hombres en violencia de género. Cada ponente ofreció una visión complementaria y crítica sobre los retos actuales.
Murillo puso el foco en la prostitución como forma de violencia estructural, destacando que la legalización o normalización de esta práctica perpetúa modelos de dominación masculina. “No cuestionamos la decisión individual de las mujeres, sino un sistema que no ofrece alternativas dignas”, explicó, recordando que la ley abolicionista contempla múltiples mecanismos de apoyo, reinserción laboral y acompañamiento social para las mujeres afectadas.
Delgado resaltó los avances en la percepción de la juventud sobre la igualdad, apuntando que más del 70% de los jóvenes reconoce la violencia de género como un problema social grave y apoya la igualdad de oportunidades. Sin embargo, existe un rechazo a identificarse como feministas debido a connotaciones negativas, lo que subraya la necesidad de políticas educativas que traduzcan la conciencia en acciones concretas.
Por su parte, Freudhental abordó la intervención con hombres, tanto condenados como no condenados, para fomentar relaciones más igualitarias y respetuosas. Subrayó la importancia de programas psicoeducativos y terapéuticos que permitan cambios duraderos, señalando que quienes completan estos programas muestran tasas significativamente menores de reincidencia. “Si solo trabajamos con las mujeres, nuestro esfuerzo queda incompleto; necesitamos involucrar a los hombres para transformar la sociedad”, afirmó.
El encuentro también subrayó que la lucha contra la violencia de género no es exclusiva de un sector, sino un compromiso colectivo. Desde la denuncia de conductas abusivas hasta la promoción de un trato respetuoso y políticas inclusivas, todos los ciudadanos tienen un papel en la construcción de un entorno más seguro y equitativo.