El concejal de Promoción Económica, David Gago, ha situado como uno de los principales objetivos del futuro contrato del transporte urbano el incremento sustancial del número de usuarios del autobús. Actualmente, el servicio registra alrededor de un millón de viajeros al año, una cifra que el equipo de gobierno considera el punto de partida de un modelo que aspira a crecer de forma significativa en la próxima década.
La planificación municipal contempla como meta duplicar e incluso triplicar la demanda actual, con la vista puesta en alcanzar volúmenes de uso similares a los de otras ciudades de tamaño comparable. En este sentido, se toma como referencia el caso de Segovia, donde el sistema de transporte público llega a aproximadamente cinco millones de viajeros anuales, pese a contar con una población inferior.
El Consistorio interpreta estos datos como un indicador del margen de mejora que presenta el servicio en la ciudad y los utiliza como ejemplo para justificar la necesidad de una transformación profunda del modelo actual. La aspiración es situar el transporte público como una alternativa real al vehículo privado, capaz de absorber una parte mucho mayor de la movilidad cotidiana.
Este planteamiento forma parte del diseño del nuevo contrato del autobús urbano, una concesión de largo recorrido en la que el Ayuntamiento trabaja con horizonte de diez años y una inversión que podría superar los 40 millones de euros. El proyecto incluye no solo la renovación de la flota y la electrificación progresiva del sistema, sino también la modernización de infraestructuras, líneas y herramientas de gestión.
El proyecto se plantea como una renovación profunda del modelo actual de transporte público, con el objetivo de convertirlo en un sistema “puntero y pionero” para una ciudad de tamaño medio, especificó Gago. La estrategia municipal pasa por incrementar de forma significativa el uso del autobús urbano, que actualmente registra alrededor de un millón de viajeros anuales, con la aspiración de duplicar o incluso triplicar esa cifra en el medio plazo.
En el diseño del pliego, David Gago mantiene reuniones mensuales con el colectivo de trabajadores del servicio, una dinámica que se enmarca en la voluntad de incorporar la experiencia de la plantilla a la planificación del futuro contrato y reforzar la transparencia en todo el proceso de contratación.
El planteamiento técnico y político se articula en torno a una idea central: evitar que el nuevo contrato nazca con carencias estructurales y garantizar que la ciudad cuente con un servicio adaptado a los próximos años. En este sentido, se subraya la necesidad de una coordinación estrecha entre las áreas de contratación, economía, intervención y los servicios técnicos responsables de la planificación de líneas.
Uno de los ejes clave del nuevo modelo es la transición energética. El Ayuntamiento descarta la incorporación de nuevos vehículos diésel, incluso si su coste inicial resultara inferior, en coherencia con las directrices europeas de reducción de emisiones. La apuesta pasa por la electrificación progresiva de la flota, con autobuses de mayor autonomía, mejor carrozado y mayor confort para los usuarios.
El proyecto incluirá también la modernización integral de las infraestructuras asociadas al transporte urbano. Entre ellas, la instalación de marquesinas inteligentes, con información en tiempo real, sistemas de aviso a la ciudadanía ante incidencias y mejoras en accesibilidad y protección frente a condiciones meteorológicas adversas.
El nuevo contrato contemplaría igualmente la incorporación de herramientas tecnológicas que permitan gestionar incidencias de forma inmediata, desde cortes de tráfico hasta alteraciones del servicio por accidentes, así como sistemas de comunicación directa con la ciudadanía para emergencias o avisos relevantes.
En paralelo, se estudia una reorganización del mapa de líneas con el objetivo de reforzar la conexión entre barrios, centros de trabajo, hospitales y principales nodos de movilidad. En este rediseño se contemplan cabeceras en distintos puntos estratégicos de la ciudad, como Vistalegre, San José Obrero, o el Hospital Provincial, además de conexiones hacia zonas periféricas como Carrascal.
El Ayuntamiento enmarca esta transformación en una visión de futuro que pretende situar el transporte público como eje estructural de la movilidad urbana en Zamora durante la próxima década, con un incremento sostenido de inversión y una redefinición del servicio acorde a los cambios tecnológicos, medioambientales y sociales del entorno urbano. El concejal David Gago ha enfatizado, además, que el pliego deberá estar listo este año “sí o sí”, subrayando la necesidad de cerrar el documento dentro de los plazos previstos para poder avanzar en la nueva licitación del servicio.