Julio Rapado ha actuado en el centro multiservicios ‘Palacio de Valparaíso’ –específico en demencias–, fruto de la recaudación del festival ‘Bailando por quienes nos cuidaron’, organizado por Sandra Iglesias el pasado domingo 25 de enero en el Teatro La Torre, donde todo lo recaudado se ha destinado en forma de material terapéutico a distintos centros de atención a mayores de la localidad de Toro.
¿Y qué hay más terapéutico que reír como niños y volver a conectar con sensaciones tan positivas? La sorpresa, la risa, el asombro y la ternura son emociones profundas, muy resistentes al deterioro cognitivo. Aunque se olviden nombres o fechas, la emoción se siente completa y el cuerpo la recuerda.
La magia no exige memoria reciente, ni orientación temporal. Vive en el aquí y ahora, justo donde muchas personas con demencia todavía pueden habitar con plenitud. E invita a tratar a la persona como alguien capaz de asombrarse, sin limitaciones.
La risa libera tensión y baja el estrés. A veces, los efectos duran más que el espectáculo: un mejor ánimo, más calma... Cuando una persona disfruta de un espectáculo de magia, despierta su curiosidad, el juego y el placer, recordándoles —y recordándonos— que siguen siendo personas más allá del diagnóstico.