Hay gestos que, aunque modestos, hablan más alto que muchos discursos sobre cómo se mantiene viva la vida en los pueblos. La Asociación de Vegalatrave ha querido enviar un regalo de Reyes desde Zamora a la comisión de fiestas de Villamanín: la donación del décimo 63274 de la Lotería del Niño, dentro de una iniciativa que combina solidaridad, tradición y apoyo mutuo entre asociaciones, especialmente tras el conflicto vivido recientemente en el pueblo leonés entre vecinos.
Federico Ariza, presidente de la Asociación de Vegalatrave desde su fundación hace catorce años, explica que se puso en contacto con la comisión de fiestas para trasladarles personalmente su gesto y animarles a seguir adelante. “Le puede pasar a cualquiera”, recuerda Ariza, en referencia a los errores que pueden surgir incluso en colectivos con experiencia. La propia asociación vivió hace años un traspapelado con la Lotería de Navidad que finalmente no tuvo consecuencias, pero que sirve para recordar que estos incidentes forman parte de la vida asociativa.
El décimo 63274 ha sido adquirido de forma conjunta por la Asociación de Vegalatrave y la administración número 3 de Zamora, Suerte del Duero, ubicada en la avenida de Portugal. Forma parte de una campaña más amplia en la que la asociación ha jugado alrededor de 5.000 euros en décimos de la Lotería del Niño. La entrega de este décimo a la comisión de fiestas de Villamanín simboliza un gesto de apoyo y cercanía, con la esperanza de que la suerte contribuya a superar las tensiones locales y reforzar la convivencia.
“Hay mucho trabajo detrás de estas iniciativas”, insiste Ariza, que aprovecha para lanzar un llamamiento a la ciudadanía a fin de que se solidarice tanto con la comisión de Villamanín como con otras asociaciones rurales. Estos colectivos no solo organizan fiestas o comidas populares, sino que sostienen la vida social y cultural de los pueblos durante todo el año. Comprar un décimo a una asociación es, en muchos casos, la forma más directa de invertir en comunidad, identidad y futuro.
La lotería solidaria, más que un juego, se convierte así en un símbolo de cooperación y compromiso colectivo. Gestos como el de la Asociación de Vegalatrave demuestran que la solidaridad no depende de un sorteo ni de un premio, sino de la manera en que se cuida la comunidad. Y en Zamora, como en Villamanín, se sigue demostrando que, cuando se trata de mantener vivos los pueblos, nadie sobra.