La tormenta registrada durante la pasada madrugada en la zona de montaña del entorno del río Forcadura ha puesto en jaque el abastecimiento de agua en el municipio de Galende. El episodio, muy localizado, ha provocado un fuerte aumento de la turbidez en el río Tera, afectando directamente a la calidad del agua. Tras el incendio la montaña devuelve el negro al río y al cañón que se quemó en verano.
El alcalde de Galende Miguel Ángel Martos ha mostrado su preocupación por la situación, aunque también ha querido trasladar un mensaje de tranquilidad a los vecinos, asegurando que ya se han activado medidas para garantizar el suministro.
“El Forcadura ha bajado completamente turbio, como chocolate, y eso ha repercutido en el Tera”, explican desde el Ayuntamiento, que confía en que la situación pueda quedar prácticamente resuelta en las próximas horas si las condiciones mejoran.
Mientras tanto, el municipio ha recurrido a soluciones alternativas. Se ha garantizado el abastecimiento con agua mineral tanto en Vigo como en El Puente, y se ha actuado de forma directa en el colegio, donde se ha facilitado agua para el servicio de comedor ante la situación generada.
En este sentido, desde la Alcaldía se ha vuelto a insistir en la necesidad de que la empresa responsable del comedor escolar disponga de agua embotellada de forma habitual, una reclamación que, según señalan, ya se había trasladado en anteriores ocasiones.
De cara a la normalización del servicio, el Ayuntamiento ha confirmado que este mismo martes entrará en funcionamiento un nuevo pozo en la zona de Cubelo, una infraestructura clave para reforzar el abastecimiento. Además, técnicos de SOMACYL están colaborando en la sustitución de filtros y en la mejora del sistema para reducir la turbidez.
El episodio vuelve a evidenciar la vulnerabilidad de los sistemas de abastecimiento en zonas rurales ante fenómenos meteorológicos intensos, y la necesidad de seguir invirtiendo en infraestructuras que garanticen un suministro estable y de calidad, y sobre todo tras un incendio en el verano que dejó claro que esto podría suceder, y aunque se tomaron medidas de contención, la tormenta de la pasada madrugada no ha dado tregua.
Mientras tanto, Galende sigue pendiente de la evolución del agua. Y de un río, el Forcadura, que en cuestión de horas ha vuelto a demostrar su capacidad para alterar la vida de todo un municipio.