domingo 1/8/21

Así vive una familia de Villaseco del Pan el Día de Nelson Mandela en Sudáfrica

A 12.000 kilómetros de distancia, el ingeniero zamorano Miguel Ángel Calvo, su mujer e hijos recuerdan desde Ciudad del Cabo la figura del expresidente sudafricano, que hoy cumpliría 103 años

Annalisa, la hija de Miguel Ángel Calvo, frente al monumento de Mandela
Annalisa, la hija de Miguel Ángel Calvo, frente al monumento de Mandela

El 18 de julio de cada año, día del nacimiento de Nelson Mandela, la ONU invita a las personas de todo el mundo a celebrar el Día Internacional del líder sudafricano.

En España, hasta 1977, la fecha estuvo unida a la celebración del Alzamiento Nacional, el golpe de Estado contra el gobierno de la Segunda República que se produjo entre el 17 y el 18 de julio de 1936 y cuyo fracaso parcial desembocó en la Guerra Civil Española.

La efeméride dejó de ser fiesta nacional en nuestro país hace 44 años, pero la casualidad quiso que hace 12, a partir de noviembre de 2009, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamara el 18 de julio Día Internacional de Nelson Mandela en reconocimiento a la contribución del ya fallecido presidente de Sudáfrica a la cultura de la paz y la libertad.

A casi 12.000 kilómetros de distancia de su tierra, el zamorano de Villaseco del Pan, Miguel Ángel Calvo, vive esta celebración con su familia como un sudafricano más. "Mandela consiguió un gran milagro al terminar el apartheid y evitar una guerra civil entre ciudadanos de diferente color", reconoce este ingeniero afincado desde hace 20 años en Ciudad del Cabo, donde trabaja para MarineTechnical Director, una compañía de barcos de arrastre.

Miguel Ángel Calvo en Ciudad del Cabo

 Como sus vecinos, Calvo admira la figura de un hombre que fue privado de libertad pero al que los barrotes no restaron un ápice de humanidad. Con sus luces y sombras, Nelson Mandela "consiguió que la gente conviviera todos juntos". Y hoy, su legado sigue igual o mejor que después de su muerte. "Lo recordamos como un gran hombre que consiguió que un país mirase hacia el mismo horizonte sin fronteras racistas", apunta el zamorano.

Como muestra de agradecimiento por forjar un mundo mejor, la hija de Miguel Ángel Calvo, Annalisa, de 10 años, decidió posar ante el monumento de Mandela que se alza en Ciudad del Cabo, muy cerca de la casa de campo propiedad del ingeniero.

Ella y el resto de la familia han participado como unos ciudadanos más en la celebración del nacimiento del primer presidente elegido democráticamente de una Sudáfrica libre, en un día en el que se depositan ramos de flores en todos los monumentos que ensalzan su figura como abogado defensor de los derechos humanos y preso de conciencia. 

Las autoridades del país también honran al luchador incansable que fue Mandela, que hoy cumpliría 103 años, con diversos actos por todo el país. "Desapareció un héroe muy importante para la gran mayoría", señala Miguel Ángel Calvo, que reconoce "la gran sorpresa" del pueblo sudafricano por la larga vida de su héroe tras 27 años preso y sometido a trabajos forzados. "Nadie imaginaba que viviera tantos años", asegura.

A pesar de su muerte, su legado sigue vivo en Ciudad del Cabo, una localidad de costumbres anglosajonas "sin enfrentamientos por el color de la piel o la religión", subraya este ingeniero zamorano, que echa de menos su tierra aunque reconoce que es casi imposible que regrese a ella. Eso sí, tanto él como su mujer Samantha y su hijos Annalisa y Alessandro confiesan su admiración por el románico de Zamora, "aquí no hay nada parecido", así como por la sencillez de las gentes de su pueblo, Villaseco del Pan.

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