El polígono industrial Zamora Norte, en Monfarracinos, vuelve a emerger como paradigma de una política industrial desconectada de la realidad territorial y de los recursos disponibles. Es lo que denuncia Ahora Decide-España Vaciada, que alerta de que la falta de agua, la reiteración de anuncios sin presupuesto aprobado y la ausencia de transparencia les ha llevado a denunciar públicamente lo que consideran un engaño sostenido por parte del presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco.
En una comparecencia en la que intervinieron el portavoz de la formación, Manuel Fuentes, la vecina de Monfarracinos Pilar Sánchez y el concejal de Gema Enrique Díaz, el foco se situó desde el inicio en la incoherencia entre los discursos oficiales y la letra pequeña de los planes autonómicos.
Fuentes fue directo al señalar que, en apenas dos meses, Mañueco ha anunciado más de 2.000 millones de euros en inversiones sin contar con presupuestos aprobados ni con garantías de continuidad política. En el caso del suelo industrial, recordó que la Junta llegó a presentar como “la mayor inversión de la historia” un plan de 125 millones de euros para abrir 1.400 hectáreas en 14 enclaves, incluyendo Monfarracinos, pese a que ninguna de las partidas clave superó el trámite parlamentario.
Zamora, promesas repetidas y presupuestos rechazados
En Zamora, el polígono Zamora Norte fue presentado como proyecto estrella en dos ejercicios consecutivos: primero con 11 millones de euros para 90 hectáreas y después con una ampliación de 7 millones más, hasta alcanzar los 18 millones de inversión pública. Ambas propuestas quedaron, sin embargo, bloqueadas en las Cortes, aunque eso no impidió que se anunciaran compromisos de ocupación del 80 % del suelo, la llegada de multinacionales “verdes”, una inversión privada de 3.000 millones y la creación de 300 empleos.
Para Ahora Decide, este relato contrasta con la realidad de una provincia salpicada de polígonos prácticamente vacíos, en los que se ha invertido dinero público sin retorno económico ni social. Torregamones, Tábara, Bermillo de Sayago o Alcañices suman más de 300.000 metros cuadrados sin actividad, mientras otros espacios como Los Llanos, Coreses o La Iniesta disponen de parcelas libres, servicios completos y precios rebajados para facilitar su venta.
El agua que no existe
El elemento más crítico del proyecto es, según los intervinientes, el agua. Fuentes recordó que los propios documentos oficiales reconocen que Monfarracinos carece de recursos hídricos suficientes para abastecer al polígono. La solución planteada pasa por trasvasar agua desde Roales y construir nuevos depósitos, asumiendo un consumo estimado de un millón de litros diarios cuando el polígono funcione a pleno rendimiento.
A esta cifra se suma el impacto potencial de un Centro de Procesamiento de Datos, cuyo consumo, según organismos internacionales, equivale al de una ciudad mediana, en un territorio asentado sobre la masa de agua de Villafáfila, ya sometida a una fuerte presión.
Vecinos frente al relato oficial
La vecina Pilar Sánchez puso voz a una preocupación que trasciende el debate político. Recordó que Monfarracinos ha sufrido episodios de contaminación del agua por arsénico, nitratos y fluoruros, además de problemas de abastecimiento en periodos de alta demanda. En ese contexto, cuestionó que la respuesta institucional sea prometer un nuevo pozo mientras se proyectan instalaciones de alto consumo hídrico y riesgo ambiental.
La desconfianza, explicó, se alimenta de decisiones previas y de la falta de información clara sobre proyectos que pueden condicionar de forma irreversible el futuro del municipio y de su entorno agrícola.
Exigir garantías, no propaganda
El concejal de Gema, Enrique Díaz, cerró la intervención reclamando evaluaciones ambientales independientes y rigurosas, así como garantías de que cualquier desarrollo industrial no comprometerá el abastecimiento de agua ni el equilibrio territorial. Zamora, sostuvo, necesita inversiones, pero no a cualquier precio ni sobre la base de anuncios que se repiten mientras los proyectos reales siguen sin materializarse.