Cuatro años de guerra en Ucrania: la invasión que cambió Europa… y también Zamora

Han pasado cuatro años desde que Rusia lanzó la llamada “operación especial” en Ucrania. Cuatro años desde que Europa despertó de golpe y comprendió que la guerra ya no era un recuerdo del pasado, sino una realidad a pocas horas de vuelo de nuestras casas.
ucrania y polonia  (99)
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Desde entonces, el mapa político, militar y social del continente ha cambiado. También el de Zamora.

Porque la guerra no solo se mide en frentes, tanques o drones. Se mide en las vidas que cruzan fronteras, en los proyectos que se rompen y en las personas que terminan siendo parte de nuestra vida cotidiana.

Una guerra sin cifras claras y con una generación perdida

Las cifras reales de muertos probablemente nunca se sabrán.
Las estimaciones hablan ya de más de un millón de víctimas entre ambos bandos, entre combatientes y civiles. A eso hay que sumar la destrucción material, el trauma social y el éxodo de millones de personas.

Se calcula que Ucrania ha perdido más de diez millones de ciudadanos entre exilio y muertes. Una generación entera marcada por la guerra, por la incertidumbre y por la reconstrucción que algún día tendrá que llegar.

Porque tras una guerra, nada vuelve a ser como antes.

Mapa ucranianos en europa
Mapa ucranianos en europa

Ucrania también llegó a Zamora

La invasión no solo se siguió por televisión. Se vivió en primera persona.

A la provincia llegaron más de 240 ucranianas, en su mayoría mujeres con hijos. Hoy, al menos 150 permanecen en Zamora, integradas en barrios, colegios, empresas y asociaciones.

Son vecinas, compañeras de trabajo, madres de amigos de nuestros hijos. Parte ya del paisaje humano de la provincia.

Algunas se marcharon buscando mayor cercanía con su país, sobre todo a Polonia o Chequia. Pero muchas han terminado regresando a España.
Quizá porque aquí encontraron estabilidad.
Quizá porque aquí encontraron algo más difícil de medir: acogida.

España ha sido, para muchos ucranianos, un país amable.

Europa despierta… mientras el mundo sigue jugando al equilibrio

Cuatro años después, Europa parece empezar a reaccionar con mayor determinación, consciente de que el conflicto afecta directamente a su seguridad y a su futuro.

Mientras tanto, el tablero internacional sigue moviéndose con la lógica de las grandes potencias. Rusia mantiene su estrategia, Estados Unidos cambia de rumbo según su liderazgo político y la ONU y la Unión Europea intentan mediar en un conflicto donde las negociaciones avanzan y se rompen una y otra vez.

Se habla de 2026 como posible año de la paz.
Pero se ha hablado ya tantas veces…

Un país cansado, un líder agotado

Ucrania resiste, pero también muestra sus grietas.
El presidente Zelensky afronta una presión enorme, tanto externa como interna, en un país que además arrastra problemas estructurales de corrupción y fragilidad institucional.

Gobernar en guerra es sostener lo imposible.
Y sostener la esperanza durante cuatro años de destrucción es, probablemente, la tarea más difícil de todas.

La guerra que ya forma parte de nuestras vidas

Ucrania no está lejos de Zamora.
Está en nuestras calles, en nuestras aulas, en nuestros trabajos.

Está en las manifestaciones que se han celebrado en la provincia, en las banderas que aún cuelgan en algunos balcones y en las historias personales que seguimos escuchando.

Cuatro años después, la guerra sigue siendo un drama humano antes que una cuestión geopolítica.

Y la pregunta que muchos se hacen es sencilla:
¿cuánto más tendrá que esperar el pueblo ucraniano para que llegue una paz real?

Porque mientras los líderes negocian, quien se rompe por dentro sigue siendo el mismo: la gente.

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