domingo 29/5/22

Los cuadros eléctricos, más arte urbano para disfrutar de Zamora

El Ayuntamiento lleva a cabo esta propuesta con el artista Saúl Alija para aprovechar estos elementos urbanos y homenajear a personalidades destacadas de la provincia
Cuadro eléctrico pintado en homenaje al ingeniero Federico Cantero Villamil

Zamora busca convertirse en una de las provincias referente del arte urbano con sus magníficos murales, pero ahora va más allá, "reconvirtiendo" los cuadros eléctricos en auténticos lienzos sobre los que plasmar las señas de identidad de la capital.

El Ayuntamiento lleva a cabo esta propuesta con el artista Saúl Alija para aprovechar estos elementos urbanos y "modelar" en ellos pinturas que homenajeen a distintas personalidades nacidas en la ciudad o que tengan relación con Zamora. La idea es contar con otros artistas para continuar con la iniciativa, según el concejal de Barrios, Pablo Novo.

El último "lienzo" da a conocer a los zamoranos la figura de Federico Cantero Villamil, cuyo nombre "bautiza" una calle de la ciudad en sustitución de la antigua vía de Alfonso Peña, en cumplimiento con la Ley de Memoria Histórica.

¿Pero quién fue este ingeniero de caminos nacido en Madrid y por qué su figura es tan importante para Zamora?. Villamil fue conocido por las presas y saltos de agua para la producción de electricidad que planeó y construyó a lo largo del río Duero en la provincia de Zamora. Su padre, del mismo nombre, era un valenciano afincado en Zamora como director del ferrocarril de Medina del Campo a Zamora.

Durante varios años fue jefe de la Dirección de Carreteras de la Diputación de Zamora y su aportación más importante para la provincia fue el diseño en 1913 del trazado del ferrocarril directo Zamora-Ourense. El proyecto fue uno de los más complicados de la época dada la compleja orografía que separa Zamora de Galicia. 

También fue un gran inventor. A partir de 1908 y hasta 1941 se afanó en proyec­tar y construir distintos prototipos de helicópteros, desde el conocido como Carro Volador, a los llama­dos Libélula Española y Libélula Viblandi, para lo que contó con la colaboración de Pedro Blanco Pe­draza.

Durante este período obtuvo gran cantidad de patentes de distintos componentes del helicóptero, por lo que está considerado uno de los pioneros de la aeronáutica española. En sus últimos años, entre 1942 y 1945, registró hasta siete patentes de turbinas de gas para aviones a reacción, según la Real Academia de la Historia.

Este "lienzo" se une al dedicado al músico Miguel Manzano en la calle Santa Lucía, a la pintora toresana Delhy Tejero en la calle Sacramento o la imagen de la Tercera Caída que embellece los cuadros en San Lázaro.

Fuentes: Wikipedia y Real Academia de la Historia

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