Y con los fuegos artificiales… se acabó lo que se daba: Zamora despide un San Pedro 2026 para el recuerdo

Veinte intensos minutos de luz, color y pólvora sobre el cielo de Zamora pusieron el punto final a unas Ferias y Fiestas de San Pedro 2026 que difícilmente pasarán desapercibidas. El espectáculo pirotécnico volvió a reunir a miles de personas a orillas del Duero para despedir unas fiestas que han mantenido a la ciudad en la calle prácticamente de principio a fin.
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Se baja el telón de un San Pedro que será recordado por muchos motivos. Ha sido, probablemente, el San Pedro de las peñas, de una multitudinaria Batalla de Charangas, de conciertos para todos los gustos, de dos grandes orquestas que abarrotaron la Ronda de la Feria, de competiciones deportivas, de la feria de la cerámica, del ajo, de actividades infantiles y de un sinfín de propuestas que han convertido a Zamora en una ciudad viva durante más de una semana.

También será el San Pedro de las anécdotas. Quedará para la historia la primera procesión de San Pedro por las calles de la ciudad... y el inesperado incidente que terminó dejando al patrón sin una mano y sin su báculo, un percance que, afortunadamente, quedó en una simple anécdota y que ya forma parte del anecdotario festivo zamorano.

No faltaron tampoco las emociones deportivas. El Zamora CF obligó a adelantar buena parte del programa festivo para que miles de aficionados pudieran seguir el decisivo encuentro de Sabadell. El sueño del ascenso terminó escapándose, pero la ilusión que despertó el equipo volvió a demostrar el sentimiento rojiblanco de toda una ciudad.

La tauromaquia volvió a ocupar un lugar destacado con dos corridas de abono de gran ambiente, mientras que el frontón, el piragüismo, el tenis, la petanca y muchas otras disciplinas deportivas mantuvieron viva una de las tradiciones más arraigadas de San Pedro.

Hubo también espacio para la emoción y el recuerdo con el fallecimiento del cronista oficial de la ciudad, Herminio Ramos, precisamente el mismo día en que se entregaban los premios que llevan su nombre. Una triste coincidencia que marcó una de las jornadas de estas fiestas.

La hostelería vuelve a hacer una valoración positiva de unos días de intensa actividad, con terrazas llenas, bares trabajando a buen ritmo y una ciudad que ha recibido a miles de visitantes. Todo ello sin recurrir a grandes conciertos de artistas nacionales de elevado caché, demostrando que una programación variada y popular también puede llenar las calles.

Como ocurre cada año, tampoco han faltado los debates. Los propietarios de mascotas volvieron a mostrar su preocupación por el ruido de la pirotecnia, mientras otros vecinos hicieron lo propio con las orquestas y las actividades nocturnas. Es imposible contentar a todos cuando una ciudad celebra sus fiestas, aunque el equilibrio entre tradición, ocio y descanso seguirá siendo uno de los retos para futuras ediciones.

La última anécdota llegó apenas terminado el castillo de fuegos artificiales, cuando un pequeño incendio en la zona de Olivares obligó a intervenir rápidamente a los Bomberos de Zamora. La rápida actuación evitó que el incidente pasara a mayores y todo quedó bajo control en pocos minutos.

Ahora toca guardar las peñas, recoger las banderas, apagar los equipos de música y volver poco a poco a la rutina.

San Pedro 2026 ya es historia.

Una historia escrita por miles de zamoranos que han llenado calles, plazas y recintos festivos demostrando, una vez más, que cuando Zamora sale a celebrar, lo hace de verdad.

A partir de mañana llegará el momento de analizar, corregir aquello que pueda mejorarse y comenzar a pensar en San Pedro 2027. Porque organizar unas fiestas capaces de contentar a todo el mundo es prácticamente imposible, pero mantener viva la ilusión de una ciudad entera sigue siendo el mejor objetivo.

Y, como dice el refrán...

Con los fuegos artificiales... se acabó lo que se daba. Hasta el próximo San Pedro.

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