martes 18/1/22
Avelino Puente en el campanario civil del pueblo viejo de Ribadelago. Fotografía: Sanabria Plural y Sostenible
Avelino Puente en el campanario civil del pueblo viejo de Ribadelago. Fotografía: Sanabria Plural y Sostenible

A mediodía las campanas de Ribadelago Viejo volvieron a resonar 63 años después. Avelino Puente Otero se subió al campanario civil del pueblo viejo de Ribadelago para que el sonido de las campanas sirviera de homenaje y recuerdo de las 144 víctimas de la catástrofe, de las que únicamente 44 fueron recuperadas.

Una de ellas fue su propia hermana Clementina. En medio de todas las soledades las campanas se dejaron oír en Ribadelago, en las orillas del Lago y alcanzaron al testigo presencial de la ladera, San Martín de Castañeda. Tocaron las campanas y tocó el campanero en el seno de la impotencia que brota todos los años el mismo día 9 de enero, tras el derrumbe de la presa de Vega de Tera que se agrietaba cada día más y que a pesar de ello, y de estas evidencias, se permitía su llenado de manera temeraria y homicida.

La asociación Sanabria Plural y Sostenible con motivo del 63 aniversario de la rotura de la presa rinde tributo a todos los damnificados y se solidariza con el trauma nunca resuelto de sus familiares y amigos.

La catástrofe no ha sido emocionalmente superada por sus víctimas y la democracia tiene una deuda histórica contraída con esta tragedia, que se trató de ocultar por el régimen franquista pese a la magnitud de las vidas humanas que comportó. No puede olvidarse que el dictador terminó indultando a los responsables penales del derrumbe de la presa.

Por ello la asociación solicita al alcalde de Galende para que se lleve a cabo sin más retrasos y demoras el aula de la memoria histórica de Ribadelago, cuya falta de ejecución no tiene a estas alturas ninguna justificación, haga las gestiones que sean pertinentes para que se rebaje el recibo de la luz a los vecinos en compensación a las desgracias que tuvieron que soportar, porque nunca es demasiado tarde, y ponga en valor la arquitectura racionalista que alberga Ribadelago nuevo, la escultura de la Piedad casi escondida y la historia que jalona la piel de Ribadelago viejo, antes de que la despoblación acabe por cerrar lo que hoy ya languidece. 

Las campanas de Ribadelago resuenan en recuerdo a la tragedia de 1959
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