Zamora, el verano de las promesas incumplidas

Mientras los termómetros se preparan para superar nuevamente los 40 grados, Zamora afronta otro verano con una sensación que se repite año tras año: la de una provincia obligada a conformarse con promesas que nunca terminan de hacerse realidad.
Helicóptero Emergencias Sanitarias
photo_camera Helicóptero Emergencias Sanitarias

La sanidad vuelve a convertirse en el principal motivo de preocupación. La falta de neurólogos sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes del Complejo Asistencial de Zamora. A ello se suma una Unidad de Ictus anunciada hace años que continúa sin convertirse en la realidad que necesitan los pacientes, obligando en demasiadas ocasiones a depender de traslados y de la rapidez con la que pueda responder un sistema ya de por sí tensionado.

El problema no acaba en la capital. Con la llegada del verano, decenas de municipios multiplican su población gracias al regreso de quienes vuelven a sus pueblos para pasar las vacaciones. Sin embargo, la atención sanitaria sigue reduciéndose en muchos consultorios, con falta de médicos y dificultades para cubrir sustituciones. Paradójicamente, cuando más habitantes tienen muchos pueblos de Zamora, menos recursos sanitarios encuentran disponibles.

A ello se une otra de las reclamaciones que cada verano vuelve a la actualidad. Castilla y León anunció un helicóptero medicalizado y un importante refuerzo para las emergencias y los incendios, pero la realidad vuelve a chocar con la planificación. Las dificultades para disponer de pilotos y de personal especializado ponen en evidencia que anunciar recursos resulta mucho más sencillo que garantizar que puedan funcionar cuando realmente se necesitan.

Y mientras tanto, el riesgo de incendios aumenta con una nueva ola de calor que convertirá gran parte de la provincia en un auténtico polvorín. Los profesionales volverán a demostrar su capacidad, pero lo harán, una vez más, con la sensación de que la planificación llega tarde y siempre por detrás de las necesidades reales.

Mucho Valladolid y poca Zamora

La sensación que recorre la provincia es la de seguir viviendo demasiado lejos de los centros donde se toman las decisiones. Zamora continúa perdiendo población, servicios y oportunidades mientras desde Valladolid se suceden los anuncios, los compromisos y las fotografías institucionales.

Resulta especialmente llamativo que la presencia de varias zamoranas en puestos de responsabilidad dentro de la Junta de Castilla y León no haya supuesto, al menos hasta ahora, un cambio sustancial para la provincia. La representación institucional es importante, pero los ciudadanos no miden la gestión por los nombres propios, sino por los resultados.

Porque una Unidad de Ictus no se inaugura con ruedas de prensa. Los médicos no aparecen por decreto. Los consultorios no se mantienen abiertos con titulares. Y un helicóptero sin piloto sigue siendo, simplemente, un helicóptero parado.

La Zamora vaciada sigue esperando

Mientras otras provincias logran consolidar inversiones y servicios, Zamora continúa esperando. Esperando especialistas. Esperando infraestructuras sanitarias. Esperando cobertura médica suficiente. Esperando que las promesas dejen de formar parte del discurso político para convertirse en hechos.

Cada verano vuelve a poner a prueba las costuras de una provincia que resiste gracias al compromiso de sus profesionales sanitarios, bomberos, agentes medioambientales y servicios de emergencia. Son ellos quienes sostienen el sistema cuando la planificación no llega.

La Zamora vaciada ya no pide privilegios. Pide igualdad. Pide que las promesas tengan fecha de cumplimiento. Pide que vivir en la provincia más envejecida de España no suponga recibir menos servicios públicos que cualquier otro ciudadano.

Porque el calor pasa. Las olas de calor terminan. Lo que permanece es la sensación de que Zamora sigue esperando, un verano más, aquello que desde hace demasiado tiempo le prometieron.

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