Zamora participa en la Asamblea que marca el camino sinodal de Castilla

La participación de la delegación zamorana se inscribe en este ejercicio de corresponsabilidad eclesial, aportando su experiencia y reflexión a un proceso que continuará ahora en cada Iglesia particular, donde estas propuestas deberán concretarse atendiendo a la realidad de cada territorio
Zamora participa en la Asamblea que marca el camino sinodal de Castilla
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La diócesis de Zamora ha estado presente con 25 participantes en la Asamblea de la Iglesia en Castilla, celebrada en Ávila del 30 de abril al 2 de mayo, un encuentro que ha reunido a más de 300 delegados de nueve diócesis y que ha supuesto un punto de inflexión en la aplicación del Sínodo en España.

Bajo el lema “Renovados para la misión”, la Asamblea ha culminado con la presentación de la ponencia final y la celebración de la Misa de envío en la catedral abulense, presidida por Luis Argüello, presidente de la Conferencia Episcopal Española. El encuentro se ha desarrollado en un clima de oración, comunión y fraternidad, con una participación mayoritaria de laicos junto a sacerdotes, religiosos y otros miembros del pueblo de Dios.

Durante estos días, los participantes han trabajado en pequeños grupos mediante la metodología de la “conversación en el Espíritu”, un proceso de escucha y discernimiento compartido que ha permitido concretar siete propuestas finales, planteadas como “pistas para el camino” para las diócesis de Castilla.

Estas líneas de acción se articulan en torno a tres grandes ámbitos. En primer lugar, la conversión pastoral y el fortalecimiento del encuentro con Jesucristo, con iniciativas como la creación de pequeños grupos de vida y la formación de agentes pastorales para el trabajo en equipo. En segundo lugar, la renovación del estilo pastoral, impulsando una Iglesia más cercana, misionera y corresponsable, con especial atención a la dimensión social de la evangelización y al acompañamiento de los carismas personales. Por último, la reforma de las estructuras evangelizadoras, con propuestas como el impulso de la catequesis familiar y de adultos, la revisión de las unidades pastorales y la creación de equipos misioneros interparroquiales.

La Asamblea, enmarcada en el proceso sinodal que vive toda la Iglesia, ha puesto de relieve también la importancia del acompañamiento, especialmente en contextos rurales, así como el valor de la diversidad entre diócesis como una riqueza para la misión común.

La participación de la delegación zamorana se inscribe en este ejercicio de corresponsabilidad eclesial, aportando su experiencia y reflexión a un proceso que continuará ahora en cada Iglesia particular, donde estas propuestas deberán concretarse atendiendo a la realidad de cada territorio.

La Asamblea de la Iglesia en Castilla se consolida así como un hito en el camino compartido de las diócesis castellanas, llamadas a avanzar juntas en la renovación misionera y en la construcción de comunidades vivas al servicio del Evangelio.

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