El Cementerio Municipal de San Atilano ha acogido este pasado sábado un emotivo acto de homenaje al escultor zamorano José Luis Alonso Coomonte, con el depósito de sus cenizas en el Panteón de Ilustres de la ciudad. La ceremonia, de carácter íntimo y cercano, reunió a familiares, amigos y representantes de la Hermandad de Jesús en su Tercera Caída, que quisieron rendir tributo a su figura.
La Hermandad estuvo representada por su Hermano Regidor, su Secretario y su Capellán, acompañando a la familia en un momento cargado de emoción. Durante el acto, la hija del artista, Mari Paz, dio lectura a un poema, mientras que su hijo Pablo destacó la dimensión humana y artística de su padre, subrayando su cercanía, su compromiso y su legado.
Las cenizas de Coomonte quedaron depositadas junto a flores, una placa del propio escultor y un detalle de la Hermandad, pasando así a formar parte de este espacio reservado a figuras destacadas de la ciudad.
Lejos de ser una despedida, el acto se concibió como un reconocimiento a la permanencia de su obra y su influencia. Desde la Hermandad se puso en valor no solo su talento creativo, sino también su implicación con la cultura, las tradiciones y la identidad zamorana, así como su capacidad para trasladar a sus obras una visión personal y profunda de la espiritualidad.
Además de su faceta artística, los presentes recordaron a Coomonte como un “Hermano de Honor” cercano y generoso, estrechamente vinculado a la vida de la cofradía. Su legado, especialmente visible en las obras que cada año recorren las calles de Zamora, seguirá formando parte de la memoria colectiva de la ciudad.
El acto concluyó con un mensaje de apoyo a la familia, a la que la Hermandad trasladó su cariño y agradecimiento, destacando el orgullo por una trayectoria que deja una huella imborrable en el patrimonio cultural y emocional de Zamora.