El radar rey de las multas en Castilla y León está en Zamora, te decimos donde ... ¿más seguridad o más recaudación?

El cinemómetro de la A-52 dispara las denuncias en Zamora y sitúa a la provincia como una de las que más dinero recauda por exceso de velocidad. La eterna pregunta vuelve a la carretera: ¿están los radares donde más vidas salvan o donde más sanciones generan?
Radar. Fotografía de archivo
photo_camera Radar. Fotografía de archivo

Llegan las multas veraniegas, y quizá había presupuesto ajustado para vacaciones...esperemos que las multas no agraven las estrecheces.

Cada verano millones de españoles ponen rumbo a sus destinos vacacionales y, como cada verano, la Dirección General de Tráfico recuerda la importancia de respetar los límites de velocidad. El mensaje es claro: reducir los accidentes. Sin embargo, cuando se analizan las cifras de denuncias y de recaudación, el debate vuelve a abrirse con fuerza.

Y en ese debate Zamora ocupa este año un lugar protagonista.

El radar situado en el kilómetro 99 de la A-52, a la altura de Requejo en dirección Benavente, se ha convertido en el dispositivo que más multas impone de toda Castilla y León. Durante 2025 registró 30.301 denuncias, una cifra que prácticamente triplica las 10.319 sanciones contabilizadas el año anterior y que lo coloca como el decimoséptimo radar con más denuncias de toda España.

Un crecimiento difícil de pasar por alto y que invita a reflexionar.

De 28 multas al día a más de 80

Las cifras hablan por sí solas.

En apenas un año este radar pasó de imponer unas 28 sanciones diarias a superar las 83 multas cada día.

Más de 20.000 denuncias adicionales en doce meses.

Y surge inevitablemente la pregunta.

¿Ha cambiado tanto la forma de conducir de los usuarios de la A-52 o existen otros factores que expliquen semejante incremento?

La respuesta probablemente sea una combinación de varios elementos.

Por un lado, el incremento del tráfico hacia Galicia, especialmente durante puentes y verano.

Por otro, la mejora tecnológica de los equipos de control.

Y también la realidad de un punto donde muchos conductores llegan tras recorrer largos kilómetros de autovía y no siempre adaptan correctamente su velocidad.

Zamora, una de las provincias donde más crece la recaudación

Las consecuencias económicas también son evidentes.

Los ingresos derivados de las multas por exceso de velocidad en la provincia aumentaron un 50,89 %, superando los 3,2 millones de euros.

Si se contabilizan todas las sanciones de tráfico, Zamora superó los 5,3 millones de euros, un incremento cercano al 28 % respecto al ejercicio anterior.

Es importante subrayar un matiz.

Ese dinero no procede exclusivamente del radar de Requejo, sino del conjunto de sanciones tramitadas en la provincia.

Sin embargo, resulta evidente que un dispositivo capaz de generar más de treinta mil denuncias anuales tiene un peso muy importante en esas cifras.

El relevo de Burgos

Durante años el radar situado en el nudo Landa de la A-1 en Burgos encabezó todas las estadísticas.

Ya no.

Mientras Burgos reducía un 15,4 % sus denuncias y descendía hasta las 22.518, Zamora y Valladolid protagonizaban el mayor incremento de toda la comunidad.

El radar de la N-601, en La Pedraja de Portillo (Valladolid), alcanzó 28.076 denuncias, multiplicando por 3,7 su actividad respecto al año anterior.

Entre ambos dispositivos acumularon más de 58.000 denuncias, cuando un año antes apenas superaban las 17.800.

¿Recaudación o prevención?

Es una discusión que reaparece cada verano.

La DGT mantiene que los radares no tienen un objetivo recaudatorio, sino preventivo.

Y los datos de siniestralidad respaldan que reducir la velocidad salva vidas.

Nadie discute esa premisa.

Lo que sí genera controversia es la ubicación de algunos dispositivos.

Muchos conductores sostienen que determinados radares se encuentran en lugares donde el límite cambia de forma brusca o donde la sensación de seguridad invita a circular ligeramente por encima de la velocidad permitida.

Otros recuerdan que existen carreteras secundarias con elevada accidentalidad donde apenas existen controles automáticos.

En definitiva, el debate no gira tanto sobre la existencia de radares como sobre dónde deberían instalarse.

Zamora conoce demasiado bien el precio de los accidentes

Hablar de velocidad en Zamora no puede limitarse a hablar de multas.

La provincia ha sufrido durante décadas graves accidentes en vías como la N-122, la N-631, la A-52 o diferentes carreteras autonómicas y provinciales.

Cada siniestro grave deja una huella imborrable en familias, vecinos y equipos de emergencia. Por eso resulta evidente que controlar la velocidad sigue siendo necesario.

Lo que la sociedad demanda es que cada radar esté colocado allí donde realmente contribuya a evitar tragedias y no únicamente donde resulte más sencillo detectar infracciones.

Porque una multa puede olvidarse. Una víctima mortal, jamás.

La gran operación salida vuelve a poner el foco

Con la gran operación especial del verano a punto de comenzar, miles de vehículos volverán a cruzar Zamora camino de Galicia o del norte de Portugal.

La A-52 volverá a soportar una enorme intensidad de tráfico.

Y el radar de Requejo seguirá haciendo su trabajo.

La recomendación sigue siendo la misma de todos los años: respetar los límites de velocidad, descansar antes de conducir y evitar cualquier distracción al volante.

Porque, más allá de los millones que puedan recaudarse en sanciones, el verdadero éxito de un radar debería medirse por una única estadística: el número de accidentes y de vidas que consigue evitar.

a52
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Algunos de los radares más activos de Castilla y León en 2025

Provincia Vía Denuncias
Zamora A-52 (Requejo, km 99) 30.301
Valladolid N-601 (La Pedraja de Portillo) 28.076
Burgos A-1 (Nudo Landa) 22.518
León A-66 (km 160) 22.298
Segovia A-1 14.329
León A-6 (km 347) 14.143

Un apunte editorial de Zamora News

Los radares son herramientas útiles cuando ayudan a reducir la siniestralidad. La polémica aparece cuando las cifras de recaudación crecen mucho más rápido que la percepción de mejora en la seguridad vial. En una provincia como Zamora, atravesada por grandes corredores nacionales y con miles de conductores de paso cada verano, la transparencia sobre los criterios para instalar y mantener estos dispositivos es tan importante como el propio control de la velocidad. La seguridad vial debe ser siempre el objetivo principal y, si además se acompaña de una señalización clara y de una labor preventiva eficaz, el radar dejará de verse como un simple instrumento sancionador para convertirse en lo que realmente debería ser: una herramienta para salvar vidas

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