Los bosques arden porque llevan décadas abandonados: el grito del sector forestal que España ya no puede ignorar

La Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España reclama un Pacto de Estado para poner fin a una política forestal que considera agotada. "Los bosques no pueden esperar más", advierte el manifiesto.
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España vuelve a enfrentarse a un verano marcado por los grandes incendios forestales. Miles de hectáreas calcinadas, evacuaciones, viviendas amenazadas, pérdidas económicas y, lo más dramático, vidas humanas que se quedan por el camino. Pero mientras la atención se centra en las llamas, desde el sector forestal lanzan un mensaje rotundo: el verdadero problema no comienza cuando arde el monte, sino muchos años antes.

Ese es el eje central del manifiesto hecho público por la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España (COSE), de la que forma parte la Federación de Asociaciones Forestales de Castilla y León (FAFCYLE), que ocupa una de las vicepresidencias de la organización nacional.

El documento no busca culpables inmediatos. Busca respuestas de largo recorrido. Y lo hace con una afirmación que resume toda su filosofía:

"Los incendios forestales ya no son el principal problema de nuestros bosques. Son la consecuencia visible de la ausencia de una política forestal a la altura de los desafíos del siglo XXI".

Zamora conoce demasiado bien esta realidad

En Zamora estas palabras no suenan a teoría.

La provincia ha sufrido algunos de los incendios más devastadores de la historia reciente de España. Sierra de la Culebra, Losacio, Tábara, Figueruela, Ferreras de Arriba, Riofrío, Villardeciervos, Mahíde o los incendios que durante este verano han vuelto a golpear distintas zonas de la provincia son nombres que permanecen grabados en la memoria colectiva.

Miles de hectáreas desaparecieron en cuestión de horas.

Ganaderos, agricultores, propietarios forestales y vecinos vieron cómo el trabajo de generaciones quedaba reducido a cenizas.

Desde entonces, la gran pregunta sigue siendo la misma.

¿Hemos aprendido realmente algo?

España tiene más bosque que nunca... y también más combustible

El manifiesto recuerda un dato que puede sorprender a muchos.

España posee actualmente más de 28 millones de hectáreas forestales, la mayor superficie de su historia, ocupando el 56 % del territorio nacional.

Lejos de ser una buena noticia por sí sola, esta realidad esconde un grave problema.

Cada año los montes españoles generan aproximadamente 46 millones de metros cúbicos de biomasa.

Gran parte de ese material permanece sin gestionar.

Ramas secas.

Matorral.

Árboles muertos.

Vegetación acumulada durante años.

Todo ello constituye el combustible perfecto para alimentar incendios cada vez más rápidos, más violentos y prácticamente imposibles de controlar cuando coinciden altas temperaturas, viento y baja humedad.

El cambio climático influye... pero no explica todo

La Confederación no niega el impacto del cambio climático. Al contrario. Reconoce que está agravando la situación. Pero también advierte de que centrar todo el debate únicamente en el calentamiento global supone ignorar una realidad evidente. Un bosque gestionado responde de forma muy distinta a un bosque abandonado.

Los grandes incendios encuentran terreno abonado cuando durante décadas no se limpian montes, no se aprovecha la biomasa, desaparece la ganadería extensiva, se abandona la actividad forestal y la población deja de vivir en el medio rural.

Es ahí donde, según COSE, se está produciendo el verdadero fracaso.

"No basta con apagar incendios"

Uno de los mensajes más contundentes del manifiesto afecta directamente al modelo de prevención. España dispone de algunos de los mejores dispositivos de extinción del mundo.

Brigadas helitransportadas.BRIF.Bomberos forestales.  Agentes medioambientales. Helicópteros. Aviones anfibios. Maquinaria pesada.

Sin embargo, el sector forestal recuerda que existe un límite. Cuando un incendio alcanza determinadas dimensiones, ni siquiera los mejores medios pueden detenerlo.

Por eso insisten en cambiar el enfoque. No basta con invertir millones en apagar fuegos. Es más hay estudios e informes que hablan de la mitad del presupuesto que se programa para extinción sería suficiente para cubrir las necesidades de prevención. 

Hay que invertir durante todo el año en evitar que lleguen a producirse.

El abandono del monte tiene consecuencias

La organización recuerda que el 72 % del monte español pertenece a propietarios privados.

Son ellos quienes mantienen caminos, realizan tratamientos selvícolas, recuperan pastos, gestionan biomasa y conservan gran parte del paisaje.

Sin embargo, denuncian que esa labor apenas recibe reconocimiento económico.

Gestionar un monte supone costes constantes.

Los beneficios, en muchas ocasiones, resultan insuficientes para mantener esa actividad.

El resultado es conocido.

Parcelas abandonadas.

Bosques sin limpiar.

Mayor acumulación de combustible.

Y un riesgo creciente de incendios de sexta generación.

Seis medidas para cambiar el rumbo

COSE reclama un Pacto de Estado por los Bosques que permita sacar la política forestal del debate coyuntural y convertirla en una estrategia nacional estable.

Entre sus principales propuestas destacan:

  • Reconocer la gestión forestal sostenible como una actividad de interés general.
  • Aprobar una fiscalidad específica adaptada a la realidad del sector forestal.
  • Compensar económicamente los servicios ambientales que prestan los propietarios.
  • Reducir la burocracia para facilitar trabajos preventivos.
  • Impulsar el aprovechamiento de la biomasa como fuente de empleo y energía renovable.
  • Planificar el territorio pensando en la prevención de grandes incendios y garantizar financiación estable.

El mensaje es claro.

No piden subvenciones sin más.

Piden que gestionar un bosque resulte viable.

Zamora necesita bosques vivos, no montes abandonados

La realidad zamorana encaja plenamente con el diagnóstico que plantea la Confederación.

La despoblación ha vaciado muchos pueblos.

Con cada vecino que se marcha desaparece también una parte del cuidado cotidiano del territorio.

Se dejan de limpiar fincas.

Desaparecen los rebaños que mantenían abiertos los montes.

Los caminos se cierran.

Los matorrales ocupan antiguos pastizales.

Y el riesgo aumenta año tras año.

Hablar de incendios en Zamora ya no puede limitarse al verano.

Debe hacerse durante todo el año.

Una reflexión necesaria

Desde Zamora News llevamos años defendiendo que el problema de los incendios no se resuelve únicamente cuando despegan los helicópteros. Se resuelve en invierno limpiando montes.

En primavera gestionando biomasa. Apoyando al ganadero que mantiene limpio el monte. Facilitando la labor del propietario forestal.

Recuperando población.

Y simplificando una burocracia que, en demasiadas ocasiones, convierte cualquier actuación preventiva en un auténtico laberinto administrativo.

La naturaleza necesita protección. Pero también necesita gestión. No gestionar también es una decisión política. Y sus consecuencias las estamos viendo cada verano.

Porque cuando el fuego llega ya es demasiado tarde para buscar culpables. Lo urgente entonces es salvar vidas.

Lo inteligente habría sido evitar que el incendio alcanzara esas dimensiones.

El manifiesto de COSE termina con una frase que resume la gravedad del momento:

"Los bosques no pueden esperar más. España tampoco."

Y quizá esa sea la gran lección que deja este verano: si queremos seguir presumiendo de nuestros montes, habrá que empezar a cuidarlos los 365 días del año, no únicamente cuando las llamas ocupan las portadas.

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