UGT Servicios Públicos ha lanzado en Zamora una seria advertencia sobre la situación del operativo autonómico de incendios forestales, que considera “crítica” ante el inicio de la campaña de alto riesgo de 2026. El sindicato denuncia un déficit cercano al 30% de la plantilla en la provincia, falta de formación específica y problemas estructurales que, a su juicio, comprometen la capacidad de respuesta frente a grandes incendios.
La organización sindical ha presentado estos datos en una rueda de prensa celebrada en su sede de la Plaza de Alemania, donde ha cargado contra la gestión del dispositivo dependiente de la Junta de Castilla y León y ha advertido de que la situación “sigue prácticamente igual” pese a los grandes incendios registrados en años anteriores.
Uno de los datos más contundentes expuestos durante la comparecencia ha sido la cifra de 40.000 hectáreas quemadas en Zamora durante el último gran periodo crítico, un balance que UGT considera una prueba de la fragilidad del operativo forestal en la provincia.
El sindicato detalló además las vacantes existentes dentro del dispositivo autonómico en Zamora: 9 plazas de conductor sin cubrir de un total de 33, 14 vigilantes de incendios vacantes de 42 y 6 puestos de peón forestal sin ocupar de 33, lo que sitúa el déficit estructural en torno al 30% de la plantilla.
Desde UGT advierten de que este escenario coincide además con un aumento de biomasa vegetal provocado por las lluvias de primavera, un factor que puede multiplicar el riesgo de propagación del fuego durante el verano si llegan episodios de calor extremo.
En la comparecencia participaron Raúl Castaño, Carlos Arenas, Tomás Pérez Urueña y Hugo Rodríguez, quienes reclamaron una “revisión integral” del modelo de prevención y extinción de incendios forestales en la comunidad.
El sindicato criticó además que la aprobación de la Ley 5/2024 de bomberos forestales no se haya traducido todavía en un reconocimiento profesional efectivo ni en una estructura homogénea dentro del operativo autonómico.
Otro de los puntos señalados fue la falta de formación continua, que UGT considera insuficiente para afrontar las nuevas necesidades de prevención, coordinación y extinción. Según denunciaron, gran parte del personal únicamente recibe formación básica inicial y permanece durante meses sin funciones definidas, lo que califican como una “infrautilización del recurso humano”.
UGT también puso el foco en las dificultades para aplicar los coeficientes reductores de jubilación anticipada para los bomberos forestales, asegurando que numerosos trabajadores no están pudiendo acceder a este derecho pese a cumplir los requisitos establecidos.
En materia de seguridad laboral, denunciaron además deficiencias en algunas bases operativas, con instalaciones y zonas de descanso “mejorables”, así como problemas de organización interna en determinados servicios.
Aunque el sindicato reconoció avances en la renovación de autobombas y vehículos forestales, considera que el principal problema del operativo sigue siendo la falta de efectivos y planificación preventiva. Según sostienen, disponer de más medios materiales resulta insuficiente si las plantillas continúan incompletas en una provincia especialmente vulnerable a los grandes incendios.
UGT concluye que el actual escenario, marcado por el aumento de vegetación tras las lluvias y la ausencia de refuerzos estructurales, puede desembocar en una campaña forestal especialmente complicada durante el verano si se repiten condiciones meteorológicas extremas.