La Casa de Zamora en Madrid vivió un fin de semana cargado de música, tradición y emoción, acercando la esencia de la provincia a la capital. Las jornadas incluyeron el concierto de Jambrina y Madrid Folk y la celebración de Santa Águeda, dos eventos que convirtieron la sede zamorana en un espacio de encuentro cultural y transmisión de las raíces zamoranas.
El sábado 31 de enero, la Casa de Zamora acogió el concierto de Alberto Jambrina y Pablo Madrid, quienes recorrieron algunas de las canciones más representativas del acervo musical de la provincia. La actuación, que llenó la sala por completo, destacó por su cercanía al público y la participación espontánea de músicos invitados. Momentos de baile, colaboración y conexión con los asistentes hicieron del concierto una experiencia única. El evento contó con el respaldo de la Diputación de Zamora, cuyo apoyo cultural permite que la música y las tradiciones de la provincia crucen fronteras y encuentren un espacio vivo en Madrid.
El domingo 1 de febrero continuó la programación con la celebración de Santa Águeda, una de las festividades más emblemáticas de Zamora. La jornada comenzó con la recepción de las águedas en la Casa de Zamora, acompañadas por la alcaldesa saliente y entrante y las mayordomas, en un acto cargado de simbolismo y sentido comunitario. Se realizó la entrega del bastón de mando y la comitiva, acompañada por los Dulzaineros de Plaza de Castilla, recorrió el centro de Madrid hasta el Oratorio de Caballero de Gracia, donde se ofició una misa en honor a la santa.
A pesar de la lluvia, las águedas continuaron su recorrido por la calle Montera, Puerta del Sol y Plaza del Carmen, bailando al son de los dulzaineros y llevando la tradición zamorana al corazón de la capital. La celebración prosiguió con la comida en la Casa de Zamora, a la que asistieron 64 águedas, seguida de una animada tarde de baile amenizada por el grupo La Sal. Como marca la tradición, se pidió la miaja a los hombres presentes, culminando la jornada con sangría y pastas ofrecidas por la alcaldesa entrante y las mayordomas.
Desde la Casa de Zamora se destaca la importancia de generar espacios donde las tradiciones puedan seguir vivas, incluso lejos de la provincia. La música, los ritos y las costumbres populares zamoranas no solo se dan a conocer, sino que se cuidan, se comparten y se transmiten a nuevas generaciones, reforzando el sentimiento de identidad entre quienes se sienten parte de esta tierra.