El calendario previsto para el traslado de la residencia de Los Tres Árboles en Zamora se retrasa respecto a las previsiones iniciales que situaban el movimiento entre mayo y junio. Las últimas informaciones apuntan ahora a un horizonte más dilatado, con fechas que se desplazan hacia finales de este año o incluso comienzos del siguiente. Es lo que han asegurado los representantes sindicales de CCOO y UGT, Teo Movilla y Nieves García, respectivamente, tras reunirse con el delegado de la Junta Fernando Prada y la gerente Territorial de Servicios Sociales, Sara Fernández, en un encuentro para abordar el futuro de la residencia.
El proceso, según las explicaciones trasladadas, no será abrupto. La planificación contempla un traslado progresivo de residentes y trabajadores, una transición escalonada que permita adaptar el funcionamiento del centro a las nuevas instalaciones sin romper la continuidad asistencial. Una fórmula que responde, según se indica, a las diferencias estructurales entre ambos recursos residenciales y a la necesidad de garantizar la estabilidad de los usuarios.
En paralelo, se mantiene abierto el debate sobre el futuro de la actual residencia. La posición expresada desde la administración apunta a la voluntad de que las plazas no se pierdan, aunque el modelo definitivo todavía no está cerrado. Sobre la mesa aparecen varias opciones, desde su continuidad como recurso público hasta la posible participación de gestión privada, una posibilidad que genera recelos entre las organizaciones sindicales.
Entre las alternativas planteadas figura también su reconversión en un centro sociosanitario, orientado a estancias de recuperación tras intervenciones quirúrgicas o procesos médicos, un modelo que ya funciona en otros puntos del sistema asistencial y que tanto Teo Movilla como Nieves García consideran una buena alternativa. Esta opción se combinaría con el mantenimiento de plazas para personas mayores válidas y la continuidad del centro de día, lo que abriría un escenario mixto de servicios.
La titularidad del edificio añade complejidad al proceso. La residencia depende de la Seguridad Social, lo que introduce un nivel adicional de negociación institucional sobre su uso futuro, un futuro también marcado por las recientes elecciones autonómicas y los cambios en las consejerías. En este caso, el delegado territorial ha comunicado a los representantes sindicales que la residencia pasa a depender de la Consejería de Sanidad, que continúa en manos del PP y con el mismo titular, Alejandro Vázquez. En este contexto, la implicación de la Junta de Castilla y León resulta determinante, tanto en la definición del modelo asistencial como en la dotación de recursos necesarios para la adecuación del nuevo espacio.
Uno de los elementos que ya se da por seguro es la necesidad de ampliar plantillas en el nuevo centro, lo que implicará recurrir a bolsas de empleo para cubrir el incremento de personal previsto. Este refuerzo se considera imprescindible para atender las nuevas instalaciones, que requerirán una mayor capacidad operativa.
Mientras tanto, el proceso avanza en un escenario de incertidumbre sobre el destino final del actual edificio, donde conviven propuestas de continuidad pública, fórmulas mixtas y opciones de externalización. Según Movilla, la presión social y el debate sobre el modelo de atención residencial han condicionado la evolución del proyecto, que se mantiene abierto a reinterpretaciones a medida que se acercan los nuevos plazos.
En este contexto, la percepción trasladada desde distintos ámbitos es la de un proceso aún sin definición cerrada, con cambios de planteamiento en función de la evolución técnica y política del proyecto, y con un calendario que seguirá ajustándose en los próximos meses. Teo Movilla y Nieves García dejarán pasar el verano a la espera de que se plantee un proyecto definitivo.