Ferrera, El Fandi e Ismael Martín abren la Puerta Grande en una entretenida segunda de abono de San Pedro

Media plaza registró la segunda corrida del abono de la Feria de San Pedro, una tarde de triunfos en la que los tres espadas tendrían que haber salido por la puerta grande a hombros tras repartirse un total de siete orejas en un festejo marcado por la música, el buen juego de varios ejemplares de Castillejo de Huebra y la entrega de los toreros. Uno de los diestros salió antes, Antonio Ferrera, y fue en su cuarto toro ya que viajaba a Perú esta misma noche como anunciaron por megafonía.
Puerta grande el Fandi e Ismael
photo_camera Puerta grande el Fandi e Ismael

Abrió plaza Antonio Ferrera con Violetero, un toro negro al que recibió con elegancia a la verónica. Tras una única vara, el extremeño protagonizó un brillante tercio de banderillas que levantó los primeros aplausos de la tarde. Brindó la faena al público y, desde el tercio, comenzó un trabajo de menos a más, templando las embestidas y metiéndose poco a poco entre los pitones. La estocada, ejecutada con decisión, puso fin a una labor que el público premió con una fuerte petición. El presidente concedió dos orejas, una decisión discutida por algunos aficionados al haberse escuchado un aviso, aunque Ferrera dio una triunfal vuelta al ruedo.

El segundo correspondió a David Fandila "El Fandi", que lidió a Dormilón, otro ejemplar negro de Castillejo de Huebra. Tras una sola vara, el granadino volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los grandes banderilleros del escalafón. Tres pares espectaculares, uno de ellos al molinete, pusieron en pie a buena parte de los tendidos. Brindó al público y comenzó la faena de muleta de rodillas, enlazando los primeros pases con enorme conexión con los aficionados. Su entrega encontró premio con dos orejas tras una actuación completa y muy del gusto del respetable.

El tercero fue para Ismael Martín, que se encontró con el toro más exigente de la tarde. Después de una única vara volvió a lucirse con los palos antes de iniciar una faena vibrante desde los medios, también de rodillas y con pases por la espalda que elevaron la emoción. El salmantino firmó una actuación de gran intensidad. Un pinchazo antes de la estocada definitiva no impidió que el público reclamara con fuerza las dos orejas, finalmente concedidas.

El cuarto devolvió el protagonismo a Ferrera. Tras otro brillante tercio de banderillas, el torero brindó la muerte del animal al prestigioso cirujano taurino zamorano, el doctor Enrique Crespo, gesto que fue recibido con una larga ovación. La faena transcurrió con el sol cayendo sobre el coso y con un Ferrera muy inspirado, que incluso se acercó a la banda para solicitar un pasodoble, provocando otra sonora ovación. La suerte suprema se complicó con una primera estocada defectuosa y varios intentos posteriores hasta el descabello, sonando dos avisos. El toro, de nombre Tejedor, fue despedido entre aplausos mientras Ferrera recibía el reconocimiento del público antes de abandonar Zamora rumbo a su próximo compromiso en Perú.

El quinto, Taparruedas, volvió a caer en manos de El Fandi. El granadino repitió espectáculo con las banderillas y, acompañado por la música, hilvanó una faena de muleta alegre y vistosa, enlazando hasta siete muletazos consecutivos que conectaron con los tendidos. La espada le privó de un mayor premio y todo quedó en una fuerte ovación para toro y torero.

Cerró la tarde Ismael Martín con Cubata, que saltó al ruedo pasadas las 21.40 horas. El de Cantalpino recibió al toro con decisión y volvió a firmar un extraordinario tercio de banderillas, llegando incluso a colocar un cuarto par con recorte incluido que hizo rugir a la plaza. Brindó el toro al banderillero zamorano Javier Gómez y comenzó la faena de muleta de rodillas. Un espontáneo fandango dedicado al torero terminó de encender el ambiente. Un enganchón junto al sobaco sembró el silencio por unos instantes, pero Martín continuó con enorme firmeza. Tras un pinchazo, una estocada efectiva y el descabello rubricaron una actuación que fue premiada con una oreja muy celebrada tras la insistente petición del público.

La segunda de abono concluyó con Puerta Grande para los tres diestros Antonio Ferrera, El Fandi e Ismael Martín, una tarde de emoción, música y entrega en la que los dos matadores abandonaron el coso zamorano a hombros, dejando un excelente sabor de boca entre los aficionados que acudieron a la plaza.

No se llenó la plaza, el festejo estuvo divertido y con mucha más calidad en los toros que los de la primera jornada, los diestros acertados a veces y equivocados y con sus miedos en otras dieron lo mejor de sus toreos en una Zamora que acostumbrada a los rejones quizá no acudieron el domingo a esta fiesta que pocas hay en el año y se deben aprovechar ya haya toros, novillos, grand prix o rejones, no hay que dejar morir la plaza por mucho que cambien los tiempos, el arte del toreo y el toro bravo bien valen un esfuerzo. 

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