El colegio Alejandro Casona alza la voz: abandono, procesionaria y 40 años sin mantenimiento en la margen izquierda de Zamora

Padres y AMPA denuncian la pasividad de las administraciones ante la presencia reiterada de orugas procesionarias y el deterioro de las instalaciones. Un niño ya tuvo que ser atendido en el hospital el pasado año por reacción alérgica.
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La paciencia de las familias del colegio Alejandro Casona, en la margen izquierda de Zamora, parece haber llegado a su límite. Lo que comenzó hace semanas como la detección de varios bolsones de oruga procesionaria en los árboles del recinto escolar ha terminado por convertirse en una nueva reivindicación vecinal contra lo que consideran cuatro décadas de abandono institucional.

Padres, madres y el propio AMPA han trasladado denuncias y avisos formales ante la presencia de este insecto, especialmente peligroso para los menores por las fuertes reacciones alérgicas que puede provocar. La preocupación no es infundada: en 2025 un alumno tuvo que ser trasladado al hospital tras sufrir una afección provocada por el contacto con la procesionaria.
Desde entonces, la comunidad educativa exige medidas serias y preventivas, no simples actuaciones puntuales.

Un problema repetido cada año
Las familias aseguran que la presencia de procesionaria no es un episodio aislado, sino un problema recurrente que se repite cada temporada sin que exista un plan de mantenimiento efectivo.
Según relatan los padres, los servicios avisados acudieron al centro el lunes previo al puente de Carnaval, aunque la actuación fue, según denuncian, prácticamente simbólica.
“Estuvieron apenas diez minutos y no sabemos muy bien si realmente hicieron algo. Cuando volvimos el miércoles al colegio estaba plagado de orugas”.
Las imágenes tomadas en el propio recinto muestran varios ejemplares en zonas próximas a los patios y áreas de paso de los alumnos.
El temor entre las familias es evidente. La procesionaria libera miles de pelos urticantes microscópicos que pueden provocar irritaciones en piel, ojos y vías respiratorias, y en algunos casos reacciones alérgicas graves.

árbol Alejandro Casona
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Instalaciones ancladas en los años 80
Pero el problema de la procesionaria ha abierto la puerta a una queja mucho más profunda. Los padres denuncian que el colegio arrastra un deterioro estructural que apenas ha recibido mejoras desde su inauguración hace unos 40 años.
Las críticas se centran especialmente en el estado del entorno exterior.
“Es un colegio de la margen izquierda de Zamora y nos tienen abandonados. Da pena ver cómo están las instalaciones”, explican desde el entorno del centro.
Según relatan las familias, el recinto presenta ramas caídas, jardines descontrolados, zonas verdes prácticamente inexistentes y un mantenimiento mínimo.
“Las pocas zonas verdes que tenemos están llenas de ramas y los jardines muy crecidos. Es una lucha constante para que venga alguien a hacer cualquier cosa”.
Las quejas apuntan directamente a la Consejería de Educación, responsable del mantenimiento de este tipo de centros educativos públicos.

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Avisos reiterados a la administración
Desde la dirección del colegio confirman que se han trasladado avisos formales a la Consejería, al igual que ha hecho el AMPA en varias ocasiones.
Sin embargo, las familias denuncian que las respuestas han sido insuficientes o meramente testimoniales, limitadas en muchos casos a visitas técnicas sin actuaciones visibles.
La sensación que transmiten los padres es clara: un centro educativo olvidado por las administraciones.
Riesgo sanitario para los alumnos
El principal temor de las familias es que la presencia de la procesionaria vuelva a provocar incidentes de salud entre los menores.
El simple balizado o señalización de los árboles afectados no se considera una solución suficiente.
Los padres reclaman:
Tratamientos fitosanitarios adecuados en los árboles afectados.
Retirada completa de los bolsones de procesionaria.
Un plan de prevención anual antes de la llegada de la primavera.
Mantenimiento real de las zonas verdes del recinto escolar.
La paciencia se agota
Ante la falta de soluciones definitivas, las familias no descartan emprender nuevas acciones en las próximas semanas si no se produce una intervención clara.
La reivindicación no es solo contra una plaga puntual, sino contra años de abandono en uno de los centros educativos de la margen izquierda de Zamora, una zona que históricamente ha denunciado la falta de inversiones y mantenimiento en sus infraestructuras.
Mientras tanto, los niños siguen entrando cada mañana al colegio bajo los pinos donde las orugas vuelven a aparecer año tras año.
Y los padres se preguntan lo mismo que llevan preguntándose demasiado tiempo:
¿Tiene que volver a haber otro niño en el hospital para que alguien actúe de verdad?

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