El incendio de Fermoselle continúa oficialmente en nivel IGR 2, pero la última actualización deja la noticia que Sayago llevaba días esperando: ya no queda ninguna localidad desalojada, no hay centros de evacuación activos y todas las carreteras permanecen abiertas.
Comienza así el principio del fin de una pesadilla que ha mantenido durante jornadas enteras a pueblos vacíos, familias desplazadas, carreteras cerradas y cientos de personas pendientes del viento, del humo y de la evolución de unas llamas que llegaron a avanzar con una violencia extraordinaria.
Las localidades que todavía permanecían pendientes de recuperar plenamente la normalidad serán realojadas, permitiendo que sus vecinos regresen a sus viviendas después de días de incertidumbre.
Ningún pueblo permanece desalojado
La situación actual del incendio de Fermoselle queda resumida en tres datos que hace apenas unas horas parecían lejanos:
Localidades desalojadas: ninguna.
Lugares de evacuación: ninguno.
Carreteras cortadas: ninguna.
El dispositivo comienza ahora a facilitar el regreso de las personas que todavía no habían podido volver a sus localidades.
El realojo supone un paso decisivo, aunque no significa que la emergencia haya terminado por completo. El incendio sigue clasificado como IGR 2 y los equipos continúan trabajando sobre el perímetro, vigilando puntos calientes y evitando posibles reproducciones.
Volver a casa después del fuego
El regreso será también el momento de comprobar los daños.
Muchos vecinos volverán a viviendas que han permanecido cerradas durante días, a explotaciones agrícolas y ganaderas afectadas, a cultivos dañados y a un paisaje profundamente transformado por las llamas.
La vuelta a casa devuelve tranquilidad, pero también abre una nueva etapa: la de evaluar pérdidas, recuperar servicios y comenzar una reconstrucción que será más lenta que la propia evacuación.
El fuego obligó a salir con rapidez. La normalidad regresará mucho más despacio.
Carreteras abiertas y fin de los centros de evacuación
La reapertura de todas las carreteras permitirá recuperar las comunicaciones entre los pueblos de la comarca y facilitará el movimiento de vecinos, trabajadores y servicios esenciales.
También quedan sin actividad los espacios habilitados para acoger a las personas desalojadas. Polideportivos, pabellones, residencias y centros asistenciales han servido durante estos días como refugio improvisado para quienes tuvieron que abandonar sus casas.
Detrás queda el trabajo de voluntarios, Cruz Roja, empresas de transporte, ayuntamientos y profesionales que organizaron alojamiento, comida, asistencia y traslados en cuestión de horas.
La pesadilla termina, pero el incendio no está extinguido
La ausencia de evacuados y carreteras cortadas constituye la mejor noticia desde el inicio del incendio, pero la prudencia continúa siendo imprescindible.
Los equipos de extinción deberán consolidar el perímetro y actuar sobre los focos que aún puedan permanecer activos en zonas de difícil acceso. Las temperaturas, el viento y la vegetación quemada todavía pueden favorecer reproducciones.
El regreso de los vecinos no debe confundirse con el final definitivo de la emergencia.
El incendio continúa activo y bajo vigilancia.
Sayago vuelve a respirar
Durante días, la comarca ha vivido pendiente de cada parte oficial, de cada cambio de viento y de cada columna de humo.
Ahora llega la noticia que permite empezar a respirar.
No quedan pueblos desalojados. No hay centros de evacuación. Las carreteras están abiertas. Los últimos vecinos regresarán a sus casas.
Todavía queda fuego que apagar, daños que valorar y heridas que tardarán años en cicatrizar. Pero Sayago comienza a recuperar algo que parecía perdido: su vida cotidiana.
El inicio del fin de la pesadilla ya ha comenzado.