El fallo llega después de la celebración del juicio, en el que la Fiscalía había mantenido una petición de pena de dos años y medio de cárcel, mientras que la acusación particular elevaba la solicitud hasta los cuatro años de prisión, además de la indemnización económica finalmente fijada por el tribunal.
Durante esa primera vista oral declararon una veintena de testigos, en su mayoría vecinos de Roales del Pan y La Hiniesta, que relataron distintos episodios previos relacionados con la presencia de perros sueltos en la zona. Sus testimonios describieron situaciones de alerta en caminos rurales de uso habitual, donde algunos residentes aseguraron haber modificado sus recorridos por precaución.
En el proceso también intervinieron, entre otros, una perita forense, que confirmó la agresividad de los mastines, la veterinaria vinculada a la explotación del acusado y varios agentes de la Guardia Civil encargados de la investigación. Sus declaraciones aportaron detalles técnicos sobre el control de los animales y las actuaciones realizadas tras el ataque.
El caso queda así visto para sentencia firme tras un proceso judicial en el que han quedado recogidos tanto los testimonios vecinales como los informes técnicos aportados durante la investigación.