La Hermandad de Jesús Yacente estrena sede en Zamora coincidiendo con el 85 aniversario de su fundación

El obispo Fernando Valera bendice la nueva Casa de Hermandad en la calle Corral Pintado, concebido como lugar de encuentro, formación y fraternidad para más de 1.300 hermanos
Bendición del Obispo
photo_camera El obispo Fernando Valera bendice la nueva sede de la Hermandad de Jesús Yacente

La Hermandad Penitencial de Jesús Yacente de Zamora ha inaugurado oficialmente su nueva Casa de Hermandad con la bendición del obispo de la diócesis, Fernando Valera Sánchez, en un acto cargado de simbolismo que coincide con el 85 aniversario de su erección canónica.

El local, situado en la calle Corral Pintado, número 3, posee un pasado singular: anteriormente albergaba una tienda de antigüedades, que ahora se ha transformado en un espacio de encuentro, formación y actividad destinado a los 1.323 hermanos de la cofradía. Este cambio refleja la voluntad de mantener viva la tradición mientras se adapta a las necesidades actuales de la comunidad.

La ceremonia congregó a hermanos, autoridades, representantes de la sociedad civil y miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, subrayando la relevancia de la jornada para la vida cofrade de Zamora.

El hermano notario, Pedro Carril, abrió el acto recordando los inicios de la corporación y la importancia de los ritos en la vida de la hermandad. Carril calificó la bendición como un día transformador, un paso simbólico que fortalece el valor de los acontecimientos celebrados y la continuidad de la tradición penitencial.

Durante su intervención, Carril evocó la fundación de la cofradía en 1941 por 117 hermanos, aprobada por el obispo Manuel Arce Ochotorena, y destacó cómo la hermandad ha crecido hasta convertirse en una institución central de la Semana Santa zamorana, consolidando su presencia y significado tras más de ocho décadas.

A continuación, el presidente de la hermandad, Dionisio Alba, reconoció que aunque el local todavía requiere algunos ajustes, “Habréis notado que aún huele a pintura, que falta nuestra fachada y que la sala no está al cien por cien”, recordando que “los tiempos materiales no siempre acompañan los deseos del corazón”.

Alba enfatizó que la sede no se limitará a funciones administrativas, sino que será un espacio de confraternidad, formación, caridad y acogida, destinado a reforzar la vida espiritual y la acción comunitaria de los hermanos, al tiempo que custodia su patrimonio histórico y religioso.

Dionisio Alba
Dionisio Alba

El acto también recordó el espíritu fundacional recogido en el acta de 1941, que instaba a las generaciones futuras a preservar el esplendor, la religiosidad y el espíritu de penitencia con el que nació la cofradía, un compromiso que sigue vigente 85 años después.

La jornada culminó con la bendición del obispo Fernando Valera Sánchez, quien animó a los hermanos a convertir esta casa en un espacio vivo de fe, fraternidad y servicio, marcando así el inicio de una nueva etapa para la Hermandad Penitencial de Jesús Yacente.

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