El barrio Siglo XXI de Zamora, con cerca de mil residentes, ha recuperado parte de su pulso social con la apertura de Laruqa, el establecimiento que ocupa el antiguo local de la marisquería Albatros y que, tras años sin un referente, se ha consolidado como punto de encuentro vecinal. Más que un bar, Laruqa mezcla innovación, gastronomía y cercanía, redefiniendo la oferta hostelera del barrio.
Desde su apertura el 12 de diciembre de 2025, Laruqa ha apostado por un modelo que une tradición y tecnología. Su principal novedad es “Laruquita”, el robot camarero que reparte pedidos en mesa, el único de este tipo en Zamora capital, ofreciendo a los clientes una experiencia poco habitual en la ciudad.
La propuesta gastronómica gira en torno a hamburguesas con un 'toque especial" y tapas elaboradas al momento. Este enfoque potencia la sensación de proximidad y calidad inmediata, reforzando la identidad del local. Entre los productos que ya han marcado la diferencia destacan las hamburguesas y el helado de violeta, inspirado en los caramelos tradicionales y traído a petición de una clienta. Acompañado de un brownie casero, se ha convertido en uno de los grandes reclamos del nuevo negocio.
El equipo del establecimiento es reducido: cinco trabajadores que mantienen la operativa en un contexto de dificultades para la contratación en el sector hostelero. A esto se suma la incertidumbre económica, con la subida de materias primas agravada por la situación internacional y la guerra en Irán, un factor que obliga a ajustar márgenes y planificar cuidadosamente la gestión diaria.
El horario del local refleja su voluntad de adaptarse a la vida del barrio: de martes a jueves abre de 18:30 a 22:30 horas; los viernes de 13:00 a 23:30; los sábados de 12:00 a 23:30; y los domingos de 12:00 a 22:30 horas.
Detrás de Laruqa está Miguel Molina, con 25 años de experiencia en Burger King y otro restaurante en Salamanca, que junto a su mujer también regenta "La Mafia se sienta a la mesa", un restaurante muy conocido en la confluencia de la Plaza del Maestro y la Plaza Sagasta.
Con esta apertura, el Siglo XXI recupera un espacio que vuelve a ser punto de referencia social y gastronómico, donde vecinos y visitantes encuentran una propuesta diferente y cercana, marcada por hamburguesas con toque especial, el helado de violeta y un robot camarero que hacen del local un lugar único en Zamora. Más que un bar, se ha consolidado como punto de encuentro vecinal, combinando innovación, cocina en directo y una oferta reconocible.
El funcionamiento del negocio se apoya en un equipo reducido. Actualmente cuenta con cinco trabajadores, en un contexto en el que el sector atraviesa serias dificultades para encontrar personal, una realidad que condiciona la operativa diaria de muchos establecimientos hosteleros.