Alejandro Alonso, zamorano, ingeniero informático y estudiante de un máster en Inteligencia artificial, ha irrumpido en la escena local con un mensaje poco convencional: “Queremos participar en la política, pero no gobernar”. Su objetivo es radical y claro: lograr al menos un escaño en Zamora con Escaños en Blanco y dejarlo vacante, mostrando que el rechazo ciudadano a la política tradicional no puede ignorarse.
El candidato explica que su motivación surge de la frustración ante la ineficacia de los votos en blanco, nulos y la abstención. Tras seguir la labor de Escaños en Blanco durante un año, decidió implicarse para que el rechazo a los políticos sea visible y cuente. “Si logramos un escaño, recogeremos el acta, pero no tomaremos posesión del cargo ni nos llevaremos el dinero del puesto. Es un acto simbólico para provocar un escarmiento”, aclara.
Aunque reconoce que la hazaña es difícil, Alonso destaca la importancia de la iniciativa como proyecto de transición y visibilización, sin ideología concreta, que fomenta debates respetuosos entre ciudadanos de distintos puntos del espectro político. “Aquí te das cuenta de que derecha e izquierda no son tan diferentes; la diferencia está en los enfoques, no en los valores fundamentales”, afirma.
Sobre la situación política actual, Alonso valora la labor "decente" de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Zamora, "aunque no estoy de acuerdo con sus ideas", pero critica la gestión autonómica que es, subraya, "un desastre": “Somos una comunidad envejecida y despoblada, y las propuestas políticas suelen ser cortoplacistas. Los desastres, como los incendios en Sanabria, evidencian la falta de respuesta efectiva. Nos sentimos abandonados, mientras las ciudades grandes acaparan los recursos”. También censura el nivel de debate parlamentario, describiendo las Cortes como un patio de recreo donde impera el insulto y la polarización, un problema que, según él, los políticos utilizan para dividir a la ciudadanía.
Alonso subraya que la participación en Escaños en Blanco ofrece un enfoque diferente: “No buscamos perpetuar ideologías ni ocupar cargos; queremos mostrar que hay alternativas a la política tradicional y que el rechazo ciudadano debe ser contado y visible”. Con esta estrategia, el candidato aspira a abrir camino a proyectos similares y transformar la relación entre la sociedad y sus representantes.