La situación que viven varios pequeños municipios de la Carballeda zamorana ha dejado de ser una simple disputa rural para convertirse en un problema de seguridad, convivencia y bienestar animal. Vecinos de Molezuelas de la Carballeda y Villalverde de Justel denuncian que llevan más de año y medio conviviendo con la presencia descontrolada de más de 450 vacas que campan por calles, plazas y carreteras, generando miedo entre la población y escenas que califican de insólitas.
En localidades con menos de 50 habitantes y una edad media superior a los 60 años, la presencia continua de ganado suelto ha cambiado la vida cotidiana de los vecinos, que aseguran vivir “encerrados en casa” por temor a posibles ataques.
Lesiones, miedo y escenas impropias de un pueblo
La gravedad del problema no es solo perceptiva. Según denuncian los vecinos, ya se han producido incidentes importantes, entre ellos la rotura de brazo de una vecina que tuvo que ser operada tras ser embestida por una vaca. También relatan episodios en los que ciudadanos han tenido que subirse a árboles para evitar ser arrollados por los animales.
Los residentes subrayan que no rechazan la ganadería, una actividad tradicional en la zona, pero sí la situación actual, que consideran una ocupación total del espacio público por parte del ganado. Denuncian además que la presencia de los animales se ha extendido a otros municipios cercanos como Uña de Quintana.
Acusan a los ganaderos de abandono y falta de control
Las quejas vecinales no se limitan a la seguridad. También señalan un presunto abandono de los animales, afirmando que muchos se encuentran en condiciones de semiabandono.
Entre las situaciones denunciadas figuran:
-
Vacas muertas en las calles sin retirada inmediata
-
Bovinos identificados con crotales pero sin supervisión
-
Casos de vacas pariendo sin atención veterinaria
-
Animales vagando por el casco urbano en busca de alimento
Según los vecinos, todo apunta a que los responsables estarían más centrados en cobrar subvenciones vinculadas a la PAC que en garantizar el bienestar del ganado. Una situación que mantiene a los vecinos enfrentados y que puede acabar con problemas mayores como apuntan los afectados.
Denuncias, amenazas y sensación de impunidad
La tensión social en la zona ha ido en aumento. Los vecinos aseguran haber presentado múltiples denuncias ante la Guardia Civil y el SEPRONA, pero lamentan la lentitud de los procedimientos judiciales y administrativos. También denuncian amenazas hacia quienes intentan dialogar con los responsables del ganado, así como la presentación de denuncias contra los propios vecinos, algunas de las cuales, aseguran, ni siquiera se han defendido en los juzgados.
Para los afectados, esta situación genera una sensación de impunidad que mantiene a los pueblos en estado de alarma permanente.
Claman por intervención inmediata
Vecinos y autoridades locales reclaman una actuación urgente de las administraciones públicas para poner fin a una situación que consideran insostenible. El caso, afirman, refleja una preocupante descoordinación institucional y una falta de respuesta eficaz ante un problema que afecta simultáneamente a la seguridad ciudadana, la convivencia rural y el bienestar animal.
Mientras tanto, los pequeños pueblos de la Carballeda siguen viviendo con la incertidumbre de no saber cuándo se resolverá un conflicto que, lejos de apagarse, parece agravarse con el paso del tiempo.
No solo ocurre en esta parte de la provincia de Zamora sino en otras muchas donde se sigue sin controlar este tipo de situaciones que llevan a un peligro importante para la población y los conductores. La necesidad de regular de una manera lógica este tipo de situaciones pasa por que la administración tenga un control exaustivo de una cabaña ganadera que no es ni mucho menos desdeñable, sobre todo cuando los conflictos de esta índole pueden llegar a ocasionar problemas mayores.