domingo 19/9/21

La carta de agradecimiento de un abogado madrileño al pueblo de la España Vaciada que le acogió este verano

Paco Gómez escribe una misiva dedicada a las gentes de Granja de Moreruela tras su paso por el municipio con sus dos hijas y su novia, Ana Alvaro, originaria de la localidad terracampina

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

paco
Paco Gómez Agudo

"Como los padres que, con cariño, recogen a los hijos en sus casas cuando las zancadillas de la vida les hacen caer, los pueblos han resucitado a los de fuera con su calor, con su sencillez y con su saber".

Así comienza la carta de Francisco Simón Gómez Agudo, Paco para los amigos, en agradecimiento por la acogida de un pueblo de la España Vaciada que ya le tiene como un vecino más.

Paco Gómez descubrió Granja de Moreruela por amor. Abogado nacido en Madrid, conoció en la capital de España a Ana Alvaro, con raíces en Granja de Moreruela, y ambos decidieron pasar parte del verano en este pueblo de Tierra de Campos.

La llegada fue como en todos los pueblos; presentaciones a la familia que no acaban, primos y más primos a los que conocer, comilonas en los patios y merenderos y "viacrucis" por los bares hasta que la tripa rebosa de tapas, buen vino y  cerveza fresca.

"Nos han acogido durante el verano sin echar cuentas de nada. Se han olvidado de su vaciamiento. Y de ser esa España olvidada", continúa la misiva de este madrileño, nieto de gentes de pueblo, de Extremadura y Jaén´, viajero incansable para conocer municipios de la geografía española de nombres casi desconocidos.

 "Pueblos acogedores que nos han cuidado en el ocaso de una pandemia despiadada. Lugares a los que volver sin los reproches de los que ya no esperaban nada".

Tampoco sus dos hijas esperaban encontrar tanta juventud en medio de la planicie de la España Vaciada, de las pocas cosas buenas que ha traído la pandemia, pero lograron hacer amigos en un minuto y formar parte de esos grupos de "wasap" para pactar la hora y lugar de la "quedada" juvenil.

"Mis dos hijas, cuando eran más pequeñas, decían que ellas querían tener pueblo, como algunas de sus amigas", rememora Paco Gómez. "Ambas me han acompañado junto con mis amistades y sus hijos en muchos viajes por la España rural. Asoman a mi memoria imágenes de ellas, bien pequeñas, cogiendo corderitos en sus brazos". 

El pueblo...

"Refugio de caminantes, peregrinos y visitantes. Escondite de tristezas y agricultor de sonrisas naturales". Porque Granja de Moreruela también es cruce de caminos, de compartir en la terraza de un bar las experiencias con los caminantes que reposan sus huesos en las dos casas rurales que alberga el municipio terracampino.

"Ríos, riachuelos, caminos, zarzamoras, liebres y conejos. Gallinas y cacareos, Bares de siempre y esas tiendas de los pueblos".

Porque los pueblos de la España Vaciada también son los pueblos del gallo que canta a las 7 de la mañana sin compadecerse de los que duermen los "excesos" de la noche anterior, de tesoros escondidos en monasterios cistercienses, de laderas bañadas por el río Esla, de las tiendas del "olvido" que siguen "alimentando" sin salir de casa a una población envejecida con poco servicios de autobuses a la capital.

"Sus gentes".

"Personas recias de sabiduría larga que escuchan al de fuera con mirada de cariño, mostrando orgullosos sus vidas mientras les admiramos asombrados; embobados como un niño".

Y las conversaciones al fresco. Y los emigrantes que llegan ávidos de pueblo desde Madrid, País Vasco o Francia.

"Casas de pueblo...". "Invitaciones al fresco. Llenas de rincones y muebles antiguos de sólida madera". "Enseres de labranza...abuelos, padres, hijos y nietas".

"Los pueblos son resistentes y callados. Apenas protestan y menos aún preguntan. Simplemente le acogen a uno con los brazos abiertos", asegura Paco Gómez, el ya vecino de Granja de Moreruela que "admira la abnegación y amabilidad de sus gentes". De las gentes de todos los pueblos.

"Siempre he saboreado todo lo que el pueblo puede ofrecer, en todos los sentidos. Y creo que era hora de expresar mi agradecimiento tras el último pueblo visitado, Granja de Moreruela, en Zamora", zanja este abogado. 

"Hace tiempo que se me quedaron grabadas las palabras que escuché del director general de una gran multinacional para la que trabajé, cuando casi empezaba en la profesión: "quien no tenga pueblo no sabe lo que se pierde". ¡Qué razón llevaba!. 

Comentarios