domingo 24/10/21

El SEPE, al borde del colapso por el constante recorte de personal

El SEPE cesará a otros 1.000 interinos contratados por el covid de aquí a finales de año lo que, sumado al incremento de solicitudes y las incidencias demoran aún más el reconocimiento de las prestación

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La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), Sindicato más representativo en las Administraciones Públicas y con presencia creciente en el sector privado, junto a UGT y CCOO, exigen una reunión urgente a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, para evitar el colapso del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

En una carta conjunta, los representantes de los trabajadores advierten de que hacen falta soluciones inmediatas para evitar un “escenario manifiestamente incómodo” para los usuarios del SEPE. En esta reunión, la Ministra debería ofrecer a la plantilla soluciones inmediatas a la carencia de efectivos, e implementar recursos tecnológicos que les permita una mayor agilidad para gestionar la actual carga de trabajo además del incremento que se va a producir con motivo de la ampliación de los ERTE.

A las altísimas cargas de trabajo que ha generado la crisis sanitaria -que cuadruplican las existentes a 30 de junio de 2019- se añaden la descapitalización de efectivos en estos últimos años y el alarmante número de jubilaciones que se están produciendo entre la plantilla ante la incertidumbre de la reforma de las pensiones y la alta edad media de la misma.

Estas tres cuestiones, unidas a la obsolescencia de las aplicaciones y sistemas informáticos del SEPE que se han puesto en evidencia a lo largo de este último año y medio, influyen negativamente en la calidad del servicio que se ofrece a la ciudadanía.

La pérdida de más de 3.400 efectivos estructurales en los últimos diez años, sumado al cese inapelable de los 1.500 funcionarios interinos incorporados por la pandemia (500 ya han sido cesados en junio, a final de este mes de septiembre saldrán otros 500, y a finales de diciembre se despedirá a los 500 restantes), incrementa aún más si cabe la presión a la que está sometida el conjunto de la plantilla desde hace ya demasiado tiempo.

Los sindicatos advierten, además, de que las cargas de trabajo van a continuar en unos ratios muy elevados. Todo ello, según alertan, hace vislumbrar un panorama desolador para la plantilla del SEPE, que ha estado en la primera línea de esta emergencia social desde el primer minuto, sin dar ni un solo paso atrás.

A lo largo de 2020, y según datos de la propia Dirección General del Organismo, el SEPE ha prestado atención a más de 8,5 millones de personas desempleadas, gestionando para ello 36.000 millones de euros, con una plantilla que no superaba los 8.000 trabajadores/as.

Los efectos de la crisis en el mercado de trabajo han sido innegables y la contratación fija/indefinida sigue mostrando una debilidad manifiesta frente a la contratación temporal. Esta circunstancia obliga a una altísima rotación del mercado laboral, con el paso de cientos de miles de trabajadores por las oficinas del SEPE para la reanudación de prestaciones, altas iniciales o subsidios por haber cotizado menos de un año. A estas gestiones se suman las solicitudes de subsidios por cargas familiares por haber terminado la prestación contributiva y no obtener un empleo.

Multitud de incidencias y procedimientos complejos

Al incrementarse las solicitudes de todo tipo de protección por desempleo, también se intensifica la demora en la obtención de cita la previa, en el reconocimiento y abono de las prestaciones -con el consiguiente malestar de los usuarios- junto a la presión añadida que supone atender a las personas desempleadas en un intervalo de tiempo cada día menor.

Por último, no se puede obviar la gestión de la multitud de incidencias que todavía se presentan en las prestaciones por ERTE, además de las que han de solventarse por el abono de prestaciones indebidas, generando unos procedimientos complejos de gestión y que incrementan de forma alarmante la resolución de los expedientes.

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