Fran Rivera ofreció este sábado en el teatro Ramos Carrión de Zamora una charla enmarcada en el ciclo Ahora Ilusión, donde detalló cómo es la preparación física y mental de un torero profesional, explicando que su rutina diaria puede alcanzar entre ocho y nueve horas de entrenamiento.
Durante su intervención, Rivera destacó que el entrenamiento va mucho más allá de enfrentarse al toro durante veinte minutos: “No solo tenemos que aguantar los 20 minutos del toro, sino que además un segundo o una décima, que tal es el riesgo, te estás jugando la vida”, señaló. Según el torero, su jornada incluía cuatro o cinco horas de preparación física por la mañana, seguidas de otras cuatro o cinco horas por la tarde, que podían prolongarse hasta seis en días de entrenamiento técnico, como el llamado “toro de salón”, donde se simula el enfrentamiento sin riesgo real.
Rivera explicó la exigencia cardiovascular de la profesión: “En estático, los toreros llegábamos a 220 o 225 pulsaciones por minuto. La gente se muere con eso”, afirmó, y agregó que el corazón de un torero acumula “pequeñas cicatrices” por la intensidad de cada corrida. Además, destacó el peso del traje, el capote y la muleta, así como la constante presencia del miedo: “Todos los días pasamos miedo. No hay un torero que no lo sienta”.
El diestro también subrayó la naturaleza única del sueño de un torero, definido por día, hora y lugar: “Te lo juegas todo, tal día, a tal hora, en tal plaza de toros. No es constante; son oportunidades que tienes que aprovechar”. La charla concluyó con un acercamiento cercano del público a la realidad de esta profesión, combinando técnica, sacrificio físico y valor.