Informe de la compañía española SaveFamily

Prohibición de redes sociales en menores: el 69% tiene móvil propio y el 50% sufre ansiedad cuando se le limita

Antes de los diez años, muchos niños en España ya están hiperconectados, y los relojes inteligentes infantiles crecen como alternativa segura al smartphone
Fotografía de archivo familia haciendo uso de móviles
photo_camera Fotografía de archivo familia haciendo uso de móviles

Una infancia cada vez más hiperconectada está generando preocupación entre familias y expertos. Según el Observatorio de Hábitos Digitales en Menores de SaveFamily, el 42% de los niños accede a internet antes de los ocho años, y casi siete de cada diez menores de 15 años ya tienen su propio smartphone. A los doce, más de dos tercios navegan a diario, y a los quince, el 96% está permanentemente en línea.

El uso intensivo de dispositivos digitales tiene consecuencias emocionales y académicas. Más del 53% de los menores siente estrés o ansiedad cuando se limita el uso del móvil, y casi el 38% de las familias alerta de un impacto negativo en el rendimiento escolar. “No se trata solo del tiempo que pasan conectados, sino del tipo de uso que hacen de la tecnología”, señala Jorge Álvarez, CEO de SaveFamily.

Ante esta realidad, el Gobierno de España ha anunciado la prohibición del acceso a redes sociales para menores de 16 años, en línea con medidas adoptadas en otros países como Australia, Francia, Italia y Reino Unido. Esta iniciativa busca proteger a los menores de entornos digitales diseñados para adultos y fomentar un uso responsable de la tecnología.

Como alternativa para retrasar el uso del smartphone sin desconectar a los niños de la comunicación y la seguridad, la demanda de relojes inteligentes infantiles ha crecido un 40% en los últimos años. Estos dispositivos permiten llamadas controladas, geolocalización y funciones de emergencia, limitando el acceso a redes sociales y a internet sin supervisión. Modelos como el SaveWatch Plus 2 integran incluso IA educativa y modo clase, permitiendo a los padres establecer horarios, funciones activas y contenidos adecuados a la edad del menor.

“Los relojes inteligentes permiten una inmersión digital escalonada: el menor se familiariza con la tecnología dentro de un entorno acotado y educativo, sin la presión constante de las redes sociales. La clave está en acompañar, no sustituir la educación por una pantalla”, explica Álvarez.

Los expertos coinciden en que retrasar el acceso al smartphone aporta beneficios emocionales y sociales, favorece la concentración, la socialización “cara a cara” y la autonomía. Además, evita que los dispositivos se conviertan en un regulador emocional, algo que preocupa a psicólogos dada la ansiedad que muchos menores manifiestan ante la limitación del móvil.

En conclusión, los especialistas insisten en que regular y educar son acciones complementarias: ofrecer tecnologías adaptadas a la edad y enseñar criterios de uso responsable es la mejor manera de garantizar que los menores puedan aprovechar la tecnología sin que esta les domine.

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