Cada 6 de enero, la llegada de Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente no solo llena de ilusión a los niños, sino que también nos recuerda siglos de tradición y simbolismo a través de sus legendarios regalos: oro, incienso y mirra.
Estos presentes, mencionados en los Evangelios, tienen un profundo significado:
Oro: símbolo de realeza y riqueza, el oro representa la reconocida majestuosidad de Jesús y su papel como Rey. Es el regalo que honra la dignidad y nobleza del Niño.
Incienso: tradicionalmente utilizado en ceremonias religiosas, el incienso simboliza la divinidad y espiritualidad, evocando la conexión con lo sagrado y lo celestial.
Mirra: con usos antiguos en ungüentos y rituales, la mirra es un símbolo de sufrimiento y humanidad, anticipando la futura vida y sacrificio de Jesús, recordando que la grandeza también incluye la humildad y el dolor.
Más allá de su valor material, estos regalos son un mensaje de fe, respeto y esperanza, que ha trascendido generaciones y culturas. Cada 6 de enero, cuando los Reyes Magos recorren los pueblos y reparten regalos, los niños reciben dulces y juguetes, pero también se revive el simbolismo ancestral de estos tres tesoros.